Mi alma engrandece al Señor

SÓLO PARA CATÓLICOS

Junio 2016

Por Joe Mizzi

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María es bendita entre las mujeres. Ella recibió el privilegio único de convertirse en la madre del Mesías. Ninguna otra mujer en la historia tiene o tendrá nunca tal honor.

Sin embargo, cuando ella abrió la boca, en la visita de su pariente Isabel, María no habló sobre su propia grandeza y gloria. Las primeras palabras del Magníficat, “Mi alma engrandece al Señor”, revelan la pasión y la devoción de su corazón a Dios.

Ella se maravilló de cómo Dios la miraba, su sirvienta, en su pequeñez. Junto con el gran privilegio, Dios también adornaba a María con un espíritu humilde. Su visión espiritual permaneció clara y despejada por el orgullo. Ella es humilde, Dios es exaltado; ella una sirvienta, Dios es el Señor de todo. Su deseo fue la exaltación del santo nombre de Dios por las grandes cosas que había hecho por ella.

Esto no quiere decir que no podemos disfrutar de las preciosas virtudes de María, especialmente su humildad, fe y obediencia a su llamado. Al hacerlo así no vamos a restar en lo más mínimo la gloria de Dios. Cuando alabo una obra de arte, ¡no muestro ninguna falta de respeto a la música! Por el contrario, honro el artista admirando su trabajo. De la misma manera, María es la obra maestra de Dios, y con alegría cuando la llamamos bendita, honramos al Dios que la hizo.

La belleza de María es más brillante en la intención de su corazón. Su único deseo era glorificar al Señor. Empezamos a conocer y comprender a María cuando la vemos como nuestro modelo y volvemos los ojos al cielo para magnificar al Señor, tal como lo hizo.

Sin embargo, no vamos a seguir los pasos de María a menos que probemos y veamos por nosotros mismos que el Señor es bueno. Debemos darnos cuenta de nuestra pequeñez primero y nuestro nada propio, y la experiencia de la gracia de la salvación por la fe en Cristo Jesús. Tenemos que recibir primero el maravilloso privilegio de convertirnos en siervos del Señor Bendito y Soberano. Entonces, y sólo entonces, exaltaremos el nombre de Dios por las grandes cosas que ha hecho para nosotros. El redimido puede solo con honestidad cantar: “¡Mi alma engrandece al Señor!”.

diosmisalvador

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Copyright © 2000 – 2017 Dr Joseph Mizzi, Sólo para Católicos

Traducción: Alexis “El Broder” Rodríguez

Citas bíblicas: Versión Reina-Valera-Gómez 2010

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