El misticismo y la religión del mundo que ya se avecina [Primera parte]

EL LLAMADO DE BEREA

Octubre 2016

Por T. A. McMahon

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Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios” (2 Tesalonicenses 2:3, 4).

 Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?” (Apocalipsis 13:3,4).

Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” (Apocalipsis 13:8).

Según las Escrituras, en los últimos días antes del regreso de Cristo aparecerá una nueva religión que engañará virtualmente a todo el mundo y todos la seguirán. Esta religión será dirigida por el Anticristo (“la bestia”), quien será adorado como Dios.

Las Escrituras también indican, sin embargo, que la novia de Cristo será quitada o retirada de la tierra durante el rapto (Juan 14:1; 1 Tesalonicenses 4:16-18) antes que esta religión se haya cumplido. Si eso es cierto, entonces ¿por qué es importante que los verdaderos creyentes en Cristo sepan de qué se trata la religión mundial que se avecina?

Hay un número de razones. En primer lugar, el falso contenido bíblico de la religión del mundo no va ha aparecer repentinamente de la noche a la mañana. Las semillas de esta falsa religión comenzaron en el jardín del Edén con la seducción de Satanás a Eva (Génesis 3:1). Sus primeras palabras, “sí, conque Dios ha dicho…?”, establecen su estrategia de socavar los comandos y las instrucciones de Dios. Esto ha continuado hasta el tiempo presente y está aumentando exponencialmente. En segundo lugar, la oferta de Satanás de la divinidad a Eva se ha manifestado a lo largo de la historia. La mayoría de las religiones orientales enseñan que Dios está en todo, haciendo todo y que Dios es parte de todo. Muchos de los Césares y otros gobernantes impusieron la adoración de sí mismos como deidades a su gente. Estas formas de idolatría culminarán en la adoración de uno mismo, del Anticristo y de Satanás.

En tercer lugar, Jesús caracteriza los días antes de su regreso por Su novia como tiempos de gran engaño. Le dijo a Sus discípulos: “Mirad que nadie os engañe” (Mateo 24:4). Sus advertencias incluyen engaños como falsos Cristos, señales y prodigios y doctrinas antibíblicas y maestros de la mentira. Algunos han concluido erróneamente que la advertencia de Cristo no era para los creyentes, afirmando que el versículo 24 implica que sería imposible “engañar a los ya escogidos” (24:24). Esto no puede ser el caso, porque Jesús dirigió esa advertencia (v. 4) a sus discípulos —que sin duda fueron Sus “elegidos”. En cuarto lugar, la Palabra de Dios da múltiples instrucciones de cómo protegernos de las mentiras de Satanás, las cuales pueden afectar nuestra utilidad en el Señor.

Estos dispositivos seductores y engañosos del adversario principal de Dios, aumentarán antes del rapto, pero la Palabra de Dios nos da el programa de prevención, el antídoto, en contra a la seducción de las mentiras de Satanás: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).

El apóstol Pablo señaló que ocurrirá una etapa en la historia de la iglesia que se manifestará, socavando en gran manera la fe de los que profesan ser Cristianos y la de los verdaderos creyentes: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartará de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2 Timoteo 4:3). Sana doctrina: ¿Qué es eso? Es simplemente las enseñanzas dadas a la humanidad por Dios a través de sus profetas. Es la Palabra escrita de Dios, su comunicación objetiva a la humanidad, que contiene información que viene directamente de Él, sin aporte alguno de la humanidad. Eso es lo que significa la sana doctrina. Dios, siendo infinito, ha comunicado al hombre finito lo que Él quiere que el hombre sepa y haga. Es la única forma que la humanidad finita pueda conocer verdaderamente a su Creador infinito y lo que Él tiene en mente con respecto a ellos.

Socavar la sana doctrina es el objetivo principal de Satanás en su intento de hacer naufragar la fe y la fecundidad de los creyentes. La estrategia consiste en corromper la Palabra de Dios, ya sea añadiendo o restando las palabras de las Escrituras. De esta manera las Escrituras son distorsionadas a través de la contribución del hombre caído, del hombre finito y por las contribuciones de los espíritus seductores y doctrinas de demonios (1 Timoteo 4:1). Tales modificaciones destruyen la verdad objetiva de las Escrituras. La Biblia no puede continuar siendo la Palabra de Dios cuando “ajustes” son hechos por otras fuentes. Esto está teniendo lugar hoy de una manera sin precedentes, especialmente a través de la introducción (o reintroducción) del misticismo.

La antítesis de la objetividad de la Palabra de Dios es el misticismo. El misticismo es definido por el Diccionario de Merriam-Webster como “la creencia de que el conocimiento directo de Dios, verdad espiritual o realidad suprema, puede lograrse a través de una experiencia subjetiva, como intuición o percepción” y agrega que el misticismo es una “vaga especulación, una creencia sin base sólida”. Google ofrece esta definición: “La creencia caracterizada por autoengaño o soñadora confusión de pensamiento, especialmente cuando se basa en la suposición de cualidades ocultas o agencias misteriosas”. Esto viene a ser como una cosmovisión mística, que ya se está intensificando en el mundo y en sus religiones y será algo fundamental para la religión mundial que ya se avecina.

Teniendo en cuenta todas estas razones, la principal es que el misticismo tiene un atractivo universal que atraerá y unificará todas las religiones del mundo. ¿Por qué? Porque evita la doctrina (reglas, normas, mandamientos, obligaciones, requisitos, etc.). Las doctrinas de la Biblia son dadas por Dios y deben ser obedecidas; no obedecerlas es rebelión, el cual es el estado del mundo actual, así como es la condición de muchos dentro de la iglesia. Las religiones del mundo también tienen doctrinas, aunque son falsas, contra las cuales sus seguidores muy a menudo se rebelan. Las doctrinas dividen porque a la gente no le agradan las reglas, especialmente las que exigen obediencia. Mientras más estrictas sean las reglas, menos atractiva es la religión. Es un problema potencial para la religión del Anticristo, porque su objetivo es atraer a otros sistemas de creencias y a todas las personas dentro de su red espiritual.

El misticismo evita reglas objetivas y requerimientos, ya sean bíblicas o no. Es un sistema de creencias sin base (objetiva) alguna que se enfoca en ideas, intuición, experiencia subjetiva, soñadora confusión de pensamiento (por ejemplo, estados alterados de conciencia), la especulación y agencias misteriosas. Por lo tanto lo que determina ser justo y verdadero es lo que uno siente: “Si se siente bien, entonces debe ser justo y por lo tanto en última instancia, es verdadero”.

Para que el misticismo se pueda convertir en un sistema de creencia fundamental de la religión mundial, debe incluir todas las religiones del mundo. Con raras excepciones, las religiones del lejano Oriente son fundamentalmente místicas, por lo tanto muy poco cambio sería necesario. Pero, ¿qué va a ocurrir con las religiones orientadas o basadas en leyes como el Catolicismo Romano y el Islamismo? Su número combinado excede 2 billones de seguidores, los cuales deben ser incluidos en la religión del Anticristo. Estas dos religiones son muy legalistas, el Catolicismo con sus cánones y decretos, inquisiciones y obligaciones y el Islamismo con sus leyes de Sariá. Obviamente esto debe cambiar a fin de que encajen en el necesario ecumenismo de la religión mundial.

Este cambio probablemente será facilitado por las raíces del misticismo, que han sido una parte de ambas religiones durante siglos. En el Catolicismo Romano, por ejemplo, la influencia de los Padres del Desierto comenzó en el tercer siglo antes de Constantino y continuó más allá del tiempo de Agustín en los siglos cuarto y quinto. Estas personas eran ermitaños y místicos, que vivían en reclusión, en cuevas, algunos de ellos tratando de imitar a Jesús en su aislado enfrentamiento personal con el diablo. Sus intentos carnales tratando de derrotar a Satanás y a sus demonios a menudo los llevaron a la locura. Vivían en cuevas, aislados del resto de la civilización, lo cual también los condujo a estados alterados de conciencia. Como sabemos hoy en día, esta condición abre a una persona a la comunicación con el mundo espiritual, es decir, demonios. Un estado mental alterado a menudo crea la ilusión de unión con Dios —el objetivo último o fundamental del misticismo.

Este sistema de aislamiento ocurrió desde los orígenes de la iglesia Católica Romana. Tuvo su crecimiento durante la época del monasterismo, durante el cual monjes y monjas se retiraban de la sociedad ingresando a monasterios. La idea era dedicarse completamente a Dios separándose del mundo secular. Algunas órdenes monásticas tomaron votos de silencio. Esta acción los dejó vulnerables al reino de los espíritus. (El Silencio, por cierto, es una gran característica de/y fuertemente promovido por el movimiento contemplativo de hoy en día).

En el siglo XVI, un español llamado Ignacio de Loyola, quien fue el fundador de los Jesuitas, promovió el misticismo a través de sus ejercicios espirituales. Son enormemente populares entre Católicos y Evangélicos contemplativos de hoy en día. Una fuente Jesuita nos dice: “Ignacio estaba convencido de que Dios puede hablar a nosotros a través de nuestra imaginación, así también como a través de nuestros pensamientos y recuerdos. En la tradición ignaciana, orando con la imaginación se llama contemplación” (Kevin O’Brien, La aventura de ignaciana: experimentar los ejercicios espirituales de San Ignacio, p.141). “Orando con la imaginación”, por cierto, es otro término para la visualización creativa, una poderosa técnica ocultista que marca el inicio del visualizador en el reino de los espíritus.

Técnicas contemplativas han desviado al practicante de la objetividad de la Palabra de Dios, llevándolo a la arena subjetiva de la imaginación y de los sentimientos. Esto es lo que personas como Richard Foster (Celebración de la Disciplina) y Sarah Young (Llamar a Jesús), están promoviendo. Las consecuencias prácticas de hacer caso omiso al juicio crítico son a menudo desastrosas. Sin embargo, esto va a ser  el resultado de un sistema religioso al cual las personas acudirán en los últimos días.

Personas que han seguido las prácticas místicas de Ignacio de Loyola en nuestro tiempo presente han sido los Católicos Thomas Merton y Henri Nouwen. Ambos han fallecido. Merton fue un monje trapense y un sacerdote; Nouwen era también un sacerdote, y ambos eran místicos muy conocidos. Ellos han sido modelos del moderno movimiento contemplativo y han influenciado grandemente a líderes evangélicos como Richard Foster, Dallas Willard, Eugene Peterson, Beth Moore, Kay Warren y otros. Merton estudió los Padres del Desierto y los místicos cristianos y reconoce su conexión con las prácticas meditativas del misticismo oriental del budismo Zen, el taoísmo y el sufismo, que él enseñó y practicó. Cuando se le preguntó si su práctica que lo ha llevado a un “apartamiento del cristianismo tradicional y hacia el Oriente” causaría “un eventual retorno a una forma diferente del Cristianismo, que incluso podría ser más auténtico”, Merton respondió: “Sí, lo creo”.

Henri Nouwen se ha convertido en el místico favorito de los evangélicos. Uno de sus libros más populares es titulado: Contemplar la Belleza del Señor: Orando con iconos. Es un manual de instrucciones sobre cómo utilizar las imágenes como una ventana al cielo para así poder entrar en lo más profundo del alma. Nouwen predica el misticismo porque él lo ve “como mi llamado a ayudar a cada persona a reclamar su propio camino hacia Dios”. Esto no parece afectar a Rick Warren, quien lo cita favorablemente en su muy popular libro titulado Una vida con propósito o Kay Warren, quien recomienda libros de Nouwen o Philip Yancy, quien expresa sus alabanzas en Christianity Today (El Cristianismo Actual) o Chuck Swindoll, quien está enamorado de sus enseñanzas contemplativas, o Tony Campolo, que llama al difunto sacerdote católico “uno de los grandes cristianos de nuestros tiempos”.

Recientemente podemos decir que el papa actual Francisco está avanzando con una velocidad mística y ecuménica que emociona a las religiones del mundo y habiendo dejado el Catolicismo tradicional, el pontífice y su ecumenismo tienen a muchos profesantes cristianos acudiendo a Roma por su invitación personal: Kenneth Copeland, James Robison, Rick Warren, Geoff Tunnicliffe, John Arnott y Joel Osteen, para nombrar unos pocos. Después de reunirse con el papa, Osteen dijo: “Me gusta el hecho de que este papa está tratando de agrandar la iglesia y no disminuirla. Él no está desplazando a la gente, sino que está haciendo la iglesia más inclusiva. Esto me resonó”. Luis Palau ha sido un amigo por mucho tiempo del papa y Timothy George escribió un artículo para Christianity Today titulado “Es También Nuestro Papa Francis: Razones por las cuales podemos entusiásticamente abrazarnos con el líder Católico”.

El más influyente pastor evangélico hoy en día, Rick Warren, se refiere a él como “nuestro nuevo papa”. El papa Francisco es ciertamente la persona llamada para la renovación del místico Catolicismo Romano. Él es un Jesuita, completamente entrenado en los ejercicios espirituales. En su discurso ante el Congreso de Estados Unidos recientemente, elogió al monje místico y sacerdote Thomas Merton.

Muchos estuvieron indignados que una de las  primeras propuestas o iniciativas hechas por el nuevo líder de la iglesia Católica Romana, con el propósito de ganar e influenciar evangélicos, haya sido el haber enviado un saludo personal a una conferencia encabezada por Kenneth Copeland. ¿No tenía el papa alguna idea acerca de las doctrinas falsas de Copeland, sus abusos carismáticos, sus distorsiones de las Escrituras acerca de la  prosperidad, sin mencionar su codicia semejante a la de un estafador? Creo que no. ¿Por qué? Porque realmente no importa. Doctrinas, ya sean verdaderas o falsas, toman un enfoque secundario, o probablemente ningún enfoque, en lo que se refiere al misticismo. Recordemos, como mencionamos anteriormente, las doctrinas dividen. Por lo tanto necesitan ser empujadas o desplazadas a un lado con el fin de crear un espacio para proporcionar lo que la gente necesita para todos poder llevarse bien, lo cual fomenta el establecimiento de relaciones personales, es decir, lo que hace sentirse bien. Eso fue lo esencial del artículo de Christianity Today: “Lo que le gusta a los evangélicos acerca de Francisco”. No importa la teología del papa. Lo que importa es la forma en que Él hace sentir a todo el mundo. Más y más, nos convencemos que esto es lo que la gente considera de mayor importancia.

Menos y menos evangélicos hoy en día parecen no darse cuenta que todas las cosas buenas de sensación que aparentemente el papa Francisco refleja personalmente no van a salvar a él ni a nadie. Tampoco el Evangelio de su iglesia salvará a nadie, ya sea el antiguo o el nuevo catolicismo. Las siguientes citas en el Catecismo Oficial Católico han sido un misterio por un tiempo bastante largo. Muchos dentro y fuera de la iglesia han estado en ascuas en cuanto a cómo interpretarlos: “Porque el Hijo de Dios se hizo hombre para que nosotros podamos ser Dios… El unigénito Hijo de Dios, queriendo hacernos partícipes de Su divinidad, asumió nuestra naturaleza, para que Él, hecho hombre, pueda hacer a los hombres dioses” (CCC, párrafo 460). Ahora lo que resulta evidente es la manera en que estas declaraciones encajan perfectamente con el objetivo fundamental del misticismo: Unión con Dios.

Las semillas del misticismo sin duda han encontrado suelo fértil en el sistema legalista del Catolicismo Romano, pero ¿qué podemos decir de la ley de Sariá que es aún más opresiva y que es fundamental para el Islamismo? ¿Son musulmanes, por lo tanto, inmunes a las creencias místicas?

TBC

***

Traducción: The Berean Call

Corrección: Alexis “El Broder” Rodríguez

Título en inglés: “Mysticism and the Coming World Religion – Part One”

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