La misión del Llamamiento Bereano: Controlar el daño

EL LLAMADO DE BEREA

Junio 2016

Por T. A. McMahon

tbcjun16

En los últimos seis meses he visitado varios países y he tenido el privilegio de trabajar con misioneros y ministrar a sus congregaciones. Estoy en un estado continuo de admiración al observar las obras que realizan los misioneros creyentes en la Biblia y al mismo tiempo lo que han podido lograr por la gracia de Dios. Las dificultades, en muchos casos, pueden parecer abrumadoras, porque… bueno, ¡lo son! Incluso una muy breve lista podría intimidar a la mayoría de los Cristianos: el tratar de obtener acceso a ciertos países, el obtener visas para residir en tal país y también para poder trabajar, el aprendizaje del idioma, el entendimiento y ajuste a la cultura local, el adaptamiento para sus hijos, y también muy a menudo el enfrentar intensa oposición de parte de aquellos quienes se oponen al Cristianismo bíblico. Sin duda estos misioneros necesitan un “examen psicológico profesional” antes de entrar en el campo de misión, según nos dicen. ¿De veras?

Mis amigos Martin y Deidre Bobgan, quienes han escrito extensamente acerca de la influencia adversa de la psicología en la iglesia, han investigado a varias agencias de misiones al igual que varias entidades de iglesias que envían misioneros. El resultado desalentador fue que muy a menudo los candidatos para las misiones debían someterse a pruebas psicológicas con el fin de ser aceptados y apoyados por la agencia que los envía. Esto puede sonar razonable a muchos cristianos hoy en día, pero es, de hecho, opuestamente a los resultados de la investigación en esa área, así como también es totalmente antibíblico. Lo que es primordial, más importante, y esencial en cualquier trabajo misionero es que la persona debe estar segura de que esa obra misionera es un llamado del Señor. Sin este requerimiento, tal trabajo misionero sería solamente un ejercicio de la carne, desprovista de la gracia de Dios. ¿Qué prueba psicológica puede revelar el llamado del Señor a una persona? Además, la mayoría de tales pruebas o exámenes, como el supuesto indicador de Myers-Briggs, el llamado análisis de temperamento de Taylor-Johnson y el inventario de personalidad multifacético de Minnesota, no tienen validez científica. Simplemente reflejan lo que el mundo presume. Esto no puede ser un criterio válido que pueda demostrar una obra fructífera en el campo de las misiones. Alguien mencionó que realmente uno tiene que estar un poco loco para ser misionero. Eso puede ser cierto, pero lo mismo podría decirse de cada cristiano bíblico. ¿Por qué? Porque el ser un verdadero creyente es tener la mente de Cristo, ser coherentemente con Sus enseñanzas, y eso muy a menudo está en contra con lo que el mundo piensa y hace.

Muy a menudo, nosotros como creyentes, permitimos que pensamientos mundanos influyan en lo que pensamos y hacemos. Tengo amigos que son misioneros en una nación que muchos considerarían como la nación más hostil hacia los cristianos. Cuando compañeros Cristianos preguntan incrédulamente por qué van a un lugar como ése, me encanta la respuesta de estos misioneros, una respuesta que es simple, convincente y condenatoria: “Creemos que el pueblo de Corea del Norte también necesita a Jesús”.

La oportunidad de ser usado por el Señor para incentivar a alguien a aceptar Jesús y recibir por fe solamente, el don de la vida eterna es la obra más grande en la que un Cristiano puede participar. No se puede comparar a ninguna otra actividad temporal. Hay una gran cantidad de cosas buenas que una persona podría hacer para ayudar y bendecir a las personas, pero éstas son de breve duración si uno las compara con algo que tiene un significado eterno.

Mientras estuve en la ciudad de Cape Town en Sudáfrica, uno de mis anfitriones señaló el hospital donde se realizó el primer trasplante de corazón de humano a humano. No cabe duda alguna que esto fue un logro increíblemente significativo de parte de los médicos, sin embargo, su valor se limita a la parte física de la vida en la tierra. En la eternidad existe dos opciones: una persona está con el Señor o está separada de Él para siempre (2 Tesalonicenses 1:9; 2 Pedro 2:17). Nuestra mente finita no puede entender verdaderamente qué tan horrible tal condición sería. Sin embargo, el saber personalmente que Dios me ha privilegiado a mí o a cualquier otro creyente para estar involucrados en ministrar a una persona para que tal individuo acepte a aquel quien pagó el castigo completo por sus pecados y por los pecados de todo el mundo –y también poder reconciliar a esta persona con el Señor para siempre– eso es algo incomparable. No hay nada a lo cual se pueda comparar. Como leemos en la Escrituras: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (1 Corintios 15:55). Cristo nuestro Salvador tomó tal “aguijón” de todos aquellos quienes se arrepienten de sus pecados y reciben Su regalo gratuito de salvación.

Nos regocijamos en la verdad que “por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida” (Romanos 5:18). ¡Jesús lo hizo todo! Sin embargo, el apóstol Pablo nos da su visión, su intuición personal y también lo que concierne a nuestra propia parte privilegiada cuando dice: “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor” (1 Corintios 3:6-8). Tomando en consideración la recompensa que recibiremos de Dios, ¿qué podría traer más alegría al corazón de un creyente aquí en la tierra que saber está siendo utilizado por el Señor para ayudar a una persona a arrepentirse de sus pecados y de sus consecuencias (castigo y oscuridad eterna) y aceptar el perdón total y completo de nuestro Señor Jesús nuestro Salvador? (Mateo 25: 46).  No existe nada —nada— que se pueda comparar.

Por lo tanto, nosotros como creyentes somos todos misioneros. Nuestra misión es difundir el Evangelio: predicarlo, enseñarlo, reflejarlo a través de nuestras vidas, ser testigos de él, explicarlo, etc., a cualquier persona que el Señor traiga a nuestras vidas. Y Él nos exhorta como lo hizo a Sus discípulos a orar con ese fin: “Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mateo 9:38).

Nosotros, por nuestra parte, en nuestra organización “El Llamamiento Bereano” entendemos que cada uno de nosotros debe ser un testimonio personal del Evangelio, nosotros como ministerio tenemos un llamado complementario para alentar a los perdidos a recibir salvación por el Señor nuestro Salvador. Es realmente como algo adicional para muchos quienes han llegado recientemente a la fe en Jesús. Esto en realidad es una misión que podríamos llamar “Controlando el daño”. Se trata sobre todo de aquellos que son nuevos a “la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 1:3). Lo que estamos viendo cada vez más es que el adversario y sus secuaces están sembrando falsas enseñanzas entre aquellos que son inmaduros en las Escrituras. Su estrategia es el naufragio de la fe y por lo tanto, la fecundidad de los jóvenes creyentes. Su plan de juego no es sólo para los Cristianos nuevos, sino a menudo son ellos los más vulnerables.

Gran parte del Nuevo Testamento menciona falsas enseñanzas y prácticas que han infectado el cuerpo de Cristo, pero la epístola a los Gálatas parece ser el mejor ejemplo de cómo un evangelio falso pudo ser sembrado entre los creyentes. Los Gálatas eran hijos espirituales de Pablo, pero fueron engañados cuando añadieron obras a su fe en Cristo para la salvación. Es mi creencia que ellos recibieron el verdadero evangelio de Pablo y por lo tanto fueron verdaderamente salvos. Sin embargo, el falso evangelio que aceptaron más adelante de parte de los judaizantes agregó el requisito de las obras de la ley para la salvación, una creencia que no puede salvar a nadie. Pablo se refiere a esto como “otro evangelio” una perversión “del Evangelio de Cristo” (Gálatas 1:6-7). William MacDonald comenta: “¡Qué tristeza y decepción deben haber llenado el corazón de Pablo cuando llegaron esas noticias de Galacia! ¿Había sido en vano su labor entre estas personas?… Tomó su pluma y escribió esta carta indignado por el error de sus hijos amados en la fe. En esa carta Pablo define el carácter verdadero de la salvación que es dada por gracia de principio a fin, que no es ganada por guardar la ley ya sea en todo o en parte”.

Pablo debe haber estado muy triste sobre lo que estaba ocurriendo entre “sus hijos amados en la fe”. Otro evangelio se había infiltrado dentro de la congregación y había puesto un fin al recibimiento de la gracia necesaria para la fecundidad en Cristo. Aunque Satanás no pudo haber hecho nada con respecto a su salvación personal, si fueron realmente salvos, su falso evangelio los influyó a que sean espiritualmente improductivos. ¿Podría Pablo influenciarlos para que regresaran al evangelio bíblico? Como se mencionó anteriormente, la epístola a los Gálatas se destaca por su franqueza, que parece ser su objetivo. Esto me parece que representa una labor muy seria con el fin de controlar el daño.

En dos de los países donde recientemente me invitaron a que diera una enseñanza, podría decir que la invitación fue para que hablara específicamente acerca de las enseñanzas que estaban afectando negativamente, la fe bíblica de los hermanos y hermanas en Cristo en Mongolia y en Albania. La iglesia donde hablé en Mongolia fue vibrante y demostró un entusiasmo alentador por la Palabra de Dios. Eso es una buena noticia. Así que, ¿cuál era el problema? El país había experimentado un auge de prosperidad como se esperaba con el mundo exterior basado en sus recursos naturales sin explotar de carbón, oro y cobre. Estas esperanzas y esta ansiedad a riquezas, desafortunadamente, no resultaran como se esperaba. La economía del país se fue por los suelos y los inversionistas extranjeros se fueron del país. Sin embargo, el apetito por la riqueza sigue creciendo y, como un analista financiero mencionó, “con billones de dólares en recursos minerales subterráneos, simplemente uno no puede pensar que va a continuar siendo pobre”.

Esa manera de pensar ha atraído a los predicadores de la prosperidad, que han orientado sus libros al idioma de la nación. Su distorsión de las Escrituras ha despertado pensamientos codiciosos, no sólo bajo el disfraz del Cristianismo, sino también ha corrompido las enseñanzas bíblicas de muchos creyentes mongoles. Mi misión era de controlar el daño, quiero decir, alejarlos de las falsas enseñanzas del hombre y llevarlos a lo que la Palabra de Dios dice acerca de la prosperidad. Aunque mi viaje a Mongolia fue específicamente a desenmascarar el engañoso evangelio de la avaricia, los mensajes durante mi estadía, el resto del tiempo en ese país fue exhortar a mis hermanos y hermanas en Cristo para que sean creyentes Bereanos, como se describe en el libro de Hechos 17:11, confirmando cada enseñanza espiritual que reciban con las Escrituras para verificar si son bíblicamente verdaderas.

Albania fue similar en términos de control de daño, salvo que la cuestión fue más teológicamente sofisticada y centrada en más que solamente los jóvenes creyentes en la fe. Me invitaron a hablar a un número de congregaciones que se ocupan de los efectos adversos del Calvinismo. Las iglesias estaban siendo influenciadas por personas que promueven agresivamente las enseñanzas de Juan Calvino y sus posteriores seguidores, y ese celo, ese ardor, ha llevado a los miembros a aceptar las enseñanzas de Calvino y la  teología Agustiniana. Esto ha dado lugar a mucha confusión, y en algunos casos ha causado divisiones en la iglesia. La condición se ha vuelto tan preocupante que algunos líderes de las iglesias albanesas, relativamente jóvenes, han podido obtener el  libro de Dave Hunt titulado ¿Qué Amor es Éste? (una excelente exposición sobre las enseñanzas de Calvino) y lo han traducido a la lengua Albanesa.

¿Hace cuánto tiempo está en existencia la iglesia en esa nación?  Aproximadamente un poco más de 25 años. En particular, desde mediados de la década de 1960 hasta la década de 1990 Albania tenía la reputación mundial de ser la nación más estricta de todos los países comunistas y la nación más atea de todas. Todas las religiones fueron prohibidas, y muchos de los lugares de culto (mezquitas, catedrales, templos, iglesias, etc.) fueron convertidos en almacenes, estadios deportivos y centros culturales juveniles, mientras que otros eran simplemente derribados. Aunque las supersticiones religiosas paganas han continuado entre la gente del país e incluyendo las regiones montañosas, la generación nacida durante esas décadas no tenían ninguna creencia religiosa, fuera de reflexiones individuales. Fue en 1990, cuando el levantamiento oficial de la prohibición de observancia religiosa tomó lugar y eso fue lo que abrió la puerta a todas las prácticas religiosas.

La mayoría de las personas mayores se consideran musulmanes, aunque es más un Islam secular que se remonta a la influencia histórica de los Turcos en lugar del Islam actual y la ley de Sharia que hoy conocemos del Medio Oriente. Lo mismo puede decirse del “Cristianismo”, que consiste principalmente de las religiones ortodoxa y Católica Romana, que los albaneses han modificado para adaptarlo a la cultura albanesa. El Cristianismo bíblico,  introducido a través de misioneros, es relativamente nuevo. Por lo tanto, como se mencionó anteriormente, los creyentes en las congregaciones de jóvenes albaneses son vulnerables a enseñanza falsa, por lo cual existe la necesidad de un control de daño espiritual. Es comprensible que los jóvenes en la fe acuden a los maestros para ayudarles a crecer en la fe, y estuve muy animado por el liderazgo que encontré allí. Sin embargo, las Escrituras nos advierten continuamente, la necesidad de comprobar o verificar todas las enseñanzas para ver si son fieles a la palabra de Dios, lo cual es fundamental para cada congregación, ya sea de jóvenes o de adultos.

Control de daño doctrinario es una parte importante del Nuevo Testamento. Aunque la Palabra de Dios es suficiente en lo que se refiere a la instrucción que cada creyente necesita para agradar a nuestro Señor, sin embargo contiene Advertencia tras Advertencia sobre falsos maestros y enseñanzas que pervierten las Escrituras. El consejo de Pablo a los ancianos de Éfeso subraya la gravedad del problema cuando dice: “Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno” (Hechos 20:30, 31). Nosotros podemos suponer que su advertencia es hoy en día aún más crucial ya que la iglesia presente no puede “soportar la sana doctrina” y está siendo seducida continuamente por la creciente apostasía profetizada por la Palabra, mientras que el retorno de Cristo se acerca.

Aún así, teniendo en cuenta la importancia de ejercer el control de daño espiritual para corregir falsas enseñanzas y prácticas, en ciertos casos el programa de prevención para minimizar el efecto de los falsos maestros en jóvenes (y aún en los más maduros) debe ser el estudio bíblico y el discipulado. No importa dónde me envíe el Señor, y no importa qué falsa doctrina está siendo enseñada, el corazón del mensaje es el estudio habitual de las Escrituras, el vivir lo que las Escrituras enseñan, y luego una exhortación a ser como los Bereanos de Hechos 17:11: “Estos [los judíos] eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así”.

Oren por la fecundidad de nuestros hermanos misioneros en países extranjeros y oren por aquellos que reciben el Evangelio, que estos nuevos creyentes crezcan fuertes en “la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas: 1:3).

TBC

***

Traducción: The Berean Call

Corrección: Alexis “El Broder” Rodríguez

Título en inglés: “TBC’s Mission: Damage Control”

Un pensamiento en “La misión del Llamamiento Bereano: Controlar el daño

  1. Nosotros como creyentes somos todos misioneros. Nuestra misión es difundir el Evangelio: predicarlo, enseñarlo, reflejarlo a través de nuestras vidas, ser testigos de él, explicarlo, etc., a cualquier persona que el Señor traiga a nuestras vidas.

    Me gusta

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s