El misticismo de la Nueva Era… algo nada nuevo [Tercera Parte]

EL LLAMADO DE BEREA

Mayo 2016

Por T. A. McMahon

tbcmay16

En su libro de 2006, El Yoga y el cuerpo de Cristo, Dave Hunt observó que había más de 500,000 referencias en la página web de Google refiriéndose a las “iglesias Cristianas y el yoga”. Hoy, esa búsqueda ¡trae más de 10 millones! En la segunda parte de esta serie, “El Misticismo de la Nueva Era… Algo Nada Nuevo” (Marzo de 2016), se explicó que el corazón del yoga es una visión mística oriental de Dios como una fuerza impersonal o energía. A la luz de esa creencia, lo llamado yoga cristiano es un intento de conciliar dos contradictorias creencias y prácticas, que nunca puede ser posible. Cualquier intento de cristianizar la práctica del yoga, es similar al aceptar religiones paganas que rechazan a Cristo con el propósito de acercarse a Él. Eso es absurdo y blasfemo.

En esta serie de publicaciones nos estamos ocupando de la intrusión del misticismo oriental en la iglesia y sería un gran error pasar por alto otra práctica creciente entre los Cristianos: una práctica que puede incluso superar los números de los que están involucrados en el yoga, son las Artes Marciales Cristianizadas.

La información contenida en este artículo es extraída principalmente de dos ex profesionales y maestros de las artes marciales, Gaylene Goodroad y yo. Durante el tiempo que asistí a la universidad, competí en el deporte del Judo entre universidades y participé en torneos amateur o no profesional (AAU-Amateur Athletic Union / La Unión Atlética de Amateurs). Siendo el líder de mi equipo de judo en mi universidad, parte de mi trabajo era el instruir a nuevos miembros y compañeros de equipo. Después de la escuela de postgrado, me trasladé a la costa oeste y estudié “aikido” en lo que entonces se consideraba el “dojo de aikido superior” (el centro máximo de capacitación o escuela en tal arte marcial) en el país. Durante más de una década estuve absorbido en la historia y las culturas que producen las artes marciales.

Las experiencias de Gaylene Goodroad eran más concentradas y avanzadas que las mías y debido al hecho de que ella había estudiado bajo la dirección personal de maestros altamente venerados (a quienes sólo se podría tener acceso mediante la lectura de sus libros). Ella ha escrito acerca de su participación en el karate (grados de cinturón negro en dos de las artes y como maestro avanzado) y presenta su evaluación de las artes marciales en general en su folleto titulado Mi vida en ‘El Camino’.

La verdad es que cualquier persona que dice ser Cristiano, es decir, ser un seguidor de Jesucristo, ¡debe seguir Sus enseñanzas! Aunque esto es bastante obvio, y aunque se haya profesado abundantemente, la realidad es que un número muy reducido de Cristianos (un grupo que incluye a muchos quienes se denominan Cristianos Bíblicos) se adhieren o siguen las enseñanzas e instrucciones de la Palabra de Dios. Esto es lo que está sucediendo en nuestros tiempos, aunque la Biblia es maravillosamente profunda y sus verdades fundamentales pueden ser fácilmente entendidas por cada creyente que haya nacido del Espíritu de Dios. Dios, quien no hace acepción de personas, no hace un favoritismo en lo que se refiere al intelecto de cada persona (Hechos 10:34; 1 Corintios 1:27). Él hace muy explícita la revelación de Sí mismo, Sus características, Su plan para Su creación, Su solución para el problema del pecado, la reconciliación de los perdidos a Sí mismo y otros temas esenciales.

Una característica importante de nuestro Dios el Creador eterno es que Él es personal. Él es el Creador de todo. Además, creó la humanidad a Su imagen, es decir, con cualidades personales. El Evangelio es la revelación del Dios personal de la creación quien tanto amaba a Sus criaturas personales que se convirtió en uno de ellos para salvarlos de sus pecados. ¿Qué Cristiano puede negar eso? Hay quienes lo hacen, los que están en sectas que llevan el nombre de Cristo en su título, pero que niegan al Jesús de la Biblia y los que pertenecen a denominaciones liberales cuya teología es tan voluble como el viento. Sin embargo, también hay Cristianos que tienen una visión de Dios que niega al Dios personal de la Biblia. ¿Quiénes son éstos? Aquellos que participan en la espiritualidad oriental de artes marciales.

Goodroad cita a Gichin Funakoshi, el padre del karate de nuestro tiempo presente: “A medida que estuve involucrado en la práctica del karate por algunos años, y mientras más me familiarizaba con el arte, llegué a ser más consciente de su naturaleza espiritual…” (Karate-Do p. 86).

La preponderancia de las artes marciales se basa en la creencia fundamental del misticismo oriental, que Dios es una energía impersonal, una fuerza que no es física. Esta energía que no es física constituye el componente principal del poder místico de casi todas las prácticas de artes marciales. Todos los que han participado o han estado involucrados en el mundo de los artes marciales, en algún momento, han sido testigos de tal poder místico, ya sea si ha sido relacionado con el uso de ki, chi, quigong, kundalini, prana, u otros dispositivos de poder místico oriental. Basado en mi experiencia, la práctica del aikido demostró el uso más obvio de tal poder, y tal poder es aún más codiciado o deseado mientras uno se involucra más en su propia práctica. Tarde o temprano, uno descubre que técnicas físicas tienen un límite, y continuo adelanto puede realizarse solamente a través de un desarrollo espiritual. Una excepción a esto sería una clase de defensa personal a corto plazo que está desprovisto de los aspectos espirituales y utiliza sólo las técnicas físicas encontradas en algunas de las artes marciales, que en todo caso están espiritualmente orientadas.

La seducción espiritual, sin embargo, es real y puede atraer a cualquier practicante en cualquier nivel. Un bien conocido escritor/devoto de karate, que no tenía ningún interés en los aspectos religiosos de karate, toma nota de lo que es más común entre los que practican artes marciales: “Sólo después de varios años de formación me di cuenta que el propósito más profundo de las artes marciales es servir como un vehículo para el desarrollo espiritual personal” (Joe Hyams, Zen en las artes marciales, citado en Gaylene Goodroad, Mi vida en ‘El Camino’, p.9). Uno se pregunta ¿qué es lo que está involucrado exactamente en el llamado desarrollo espiritual?

Yo personalmente presencié a mis propios instructores de aikido y otros en exhibiciones públicas realizando hazañas que desafiaban cualquier explicación natural. El fundador del aikido, Morihei Ueshiba, quien fue discípulo de un gran chamán (uno que se dice mediador entre la humanidad y el mundo de los espíritus), fue capaz de demostrar habilidades extraordinarias que están fuera de las leyes de la física. Él afirmó que sus habilidades se derivan de sus creencias espirituales: “Cada uno de nosotros es inherentemente un dios o una diosa. Cooperen con todas las innumerables deidades de este mundo y cumplan con su deber como mensajero de lo divino” (John Stevens, Aikido , p.9, citado en Goodroad, Mi vida en ‘El Camino’, p. 12). No es casualidad que las palabras de Ueshiba reflejan la mentira de la divinidad que se ofreció a Eva por Satanás hablando a través de una serpiente en Génesis 3:5.

¿Y qué podemos decir de las Artes Marciales Cristianas? Al igual que el Yoga Cristiano existe una negación de cualquier influencia mística oriental en el programa cristianizado, y afirman que tal programa ha sido modificado para adaptarse al Cristianismo. Aún si así fuera el caso, que no lo es, ¿qué parte de este programa cristianizado de artes marciales es manifestado en las enseñanzas del Nuevo Testamento, algo que esté relacionado con la iglesia, que es la novia y el cuerpo de Cristo? ¡No existe ninguna! Sin embargo varios programas “cristianizados” emulan muchos aspectos que son claramente propios de las artes marciales orientales con sus raíces espirituales. Por ejemplo, muchos practican en un “dojo”, se visten con vestimentas tradicionales llamados “gis”, se ponen cinturones de diferente color que denotan rangos, y hacen veneración a un “sensei” o maestro. Aparte de los significados espirituales originales relacionados con estas cosas, ¿dónde se encuentra algunos de estos significados en las Sagradas Escrituras? Si no se encuentra en la Biblia, ¿por qué se le llama “Cristiano”? De alguna manera los aspectos místicos de las artes marciales han cegado a multitudes de Cristianos que deberían darse cuenta de lo que es obvio.

Con respecto a diversas formas de autodefensa, que es la razón por la cual las artes marciales existen, ¿tendría sentido bíblico el formar un club de lucha “Cristiana” o una Asociación “Cristiana” de Boxeo? ¿Qué tienen que ver estos programas con el Cristianismo?  ¿Y qué les parece una organización “Cristiana” mixta de artes marciales? Esto suena tan absurdo, pero aún así, el año anterior se coronó a un campeón de una organización llamada “Asociación Cristiana Americana Mixta de Artes Marciales”. La inclusión de tales cosas es antibíblico e irracional. Peor aún, algunos identifican el poder demoníaco de la energía “ki” o “chi” ser el poder del Espíritu Santo. En un libro titulado El Cristianismo y el Poder de las Artes Marciales,  Michael Chen, quien endorsa tal publicación en la cubierta posterior declara: “A través del libro, (el autor) utiliza numerosos pasajes apropiados e instructivos de la Santa Biblia y los conecta a los conceptos esenciales de las artes marciales como chi, o energía vital”.

En su libro de testimonio, Mi vida en ‘El Camino’: De manera amplia de Oriente a la forma estrecha en Cristo, Gaylene Goodroad documenta la influencia abrumadora de Chuck Norris y su mezcla de la cosmovisión mística oriental con su Cristianismo. Nadie ha sido más eficaz que Norris en la promoción de las artes marciales en América, que él ha hecho por medio de sus victorias en campeonatos de karate, sus programas de artes marciales para los jóvenes y muchas películas y series de televisión en el que ha protagonizado y donde exhibe sus habilidades. En la primera autobiografía de Norris, él nos dice haber aprendido conceptos metafísicos ocultos de Napoleón Hill y otros (ver La seducción de la Cristiandad). En una  revisión de su autobiografía hecha en 2004 titulada, Contra Viento y Marea: Mi historia, Norris habla de su relación con Jesucristo: “… una transacción real entre Dios y yo tuvo lugar en (una cruzada de Billy Graham) esa noche. Me comprometí conmigo mismo a seguirle… y él se comprometió a mí como mi Salvador y Señor…” (Norris, pp. 29-30, citado en Goodroad, Mi vida en ‘El Camino’, p. 45).

El hecho que Norris sea un verdadero creyente o no, está entre él y el Señor. Sin embargo, él no se arrepintió de su creencia en el ocultismo oriental que él respalda y aprueba en sus libros, como por ejemplo El Poder Secreto dentro de Uno: Soluciones de Zen a problemas reales: “El monje finalmente me dijo que abriera los ojos, y cuando lo hice, fue como despertar… eso era cuando por primera vez me di cuenta que había más en las artes marciales que solamente la parte física, y eso fue un momento crucial y decisivo en mi vida…” (pp. 3-5). Norris tiene un conocimiento mucho más profundo acerca de la espiritualidad de las religiones orientales de lo que él tiene acerca de la Biblia. Esa falta de conocimiento bíblico, lamentablemente, ha provocado un error espiritualmente desastroso: el intento inconsciente de sincretizar al Dios personal revelado en las Escrituras con una energía impersonal. Él declara, “el hecho es que cada uno tiene ‘ki’, que es realmente poco más que una técnica de visualización, que le permitirá utilizar la energía interna que todos tenemos y dejar que fluya a través del cuerpo” (pp. 127-30). No, es mucho más, según la literatura de artes marciales: es la energía que gobierna el universo y el individuo, la verdad cósmica, es decir, Dios como una “fuerza”. Uno no puede sostener dos ideas: el Dios como una fuerza y el Dios de la Biblia, son diametralmente opuestas la una de la otra.

En estos días, cuando muchos parecen haber perdido la capacidad de pensar seriamente, el sucumbir a creencias contradictorias es muy común. Lamentablemente, el no pensar bíblicamente es también común en la iglesia, con los mismos resultados por aquellos que profesan ser Cristianos. Gaylene Goodroad, sin embargo, escribe que después de confesar su pecado y poner su fe en el Señor Jesucristo como la única manera de poder reconciliarse con Dios, el Señor la salvó. Entonces Él abrió su corazón y su mente, permitiéndole reconocer las falsas creencias que ella no solamente había creído, sino que también las había enseñado durante varios años. Ella escribe, “Cuando llegó el momento de mi conversión, yo ya había dedicado más de trece años de mi vida a las artes marciales. Mediante el literal sudor de mi frente, había logrado no sólo uno, sino dos, codiciados cinturones negros, y había también sido promocionada ese año hasta el segundo grado, Nidan de Sensei. Había estudiado bajo la tutela de algunos maestros de karate reconocidos internacionalmente y había acumulado un cuarto lleno de trofeos, durante el tiempo que (mi esposo) Steve estaba estacionado en la isla de Oahu.

“Sin quererlo me había convertido en una maestra del misticismo del lejano Oriente, que es la fuente de todo karate —a pesar de la afirmación contraria de parte de este país (Estados Unidos). Estudié bien y había sido una seguidora de karate-do: ‘el camino de la mano vacía’. También había enseñado a otros el camino del karate, incluyendo a un grupo de jóvenes pertenecientes a la Infantería de la Marina estacionados en Pearl Harbor. Guié a éstos jóvenes y a otros por la senda perdida de ‘iluminación espiritual’, un destino carente de Cristo. En 1992, renuncié a los dos de mis cinturones negros, después de descubrir la verdad aleccionadora sobre mi vocación iluminada por la luz de mi fe Cristiana. Durante los años posteriores, me ha afligido mucho el pensar que fui una maestra de “El Camino” a muchas queridas almas, incluyendo niños. Aunque no puedo deshacer ese grave error, mi oración es que algunos puedan prestar atención a lo que he escrito aquí”. (Su libro Mi vida en ‘El camino’ está disponible [en inglés] como una descarga gratuita en el sitio web de TBC).

Como hemos mencionado, la popularidad de las Artes Marciales entre los Cristianos es asombrosa. Sin duda, la gran cantidad de Cristianos atraídos a las artes marciales demuestra que ha llegado más allá de un elemento marginal dentro del Cristianismo. Uno esperaría mejor discernimiento entre los Cristianos conservadores y sus organizaciones, a pesar de que vivimos en unos tiempos en los cuales la Palabra de Dios no se estudia, no se apoya y raramente se hace referencia. La Universidad de Bob Jones tiene un equipo llamado “Los Caballeros del Judo” y también tienen a los campeones del equipo de Karate por Cristo. La Cruzada Estudiantil por Cristo (Campus Crusade for Christ) tienen viajes de misión a corto plazo que enseñan “tae kwon do”. La Universidad de Libertad (Liberty University) confirió un doctorado de Humanidades honoris a Chuck Norris, quien también es un columnista que contribuye para World Net Daily (Red Mundial Diaria).

La lista es más extensa que estos pocos ejemplos, y parece ser abrumadora cuando uno considera la atracción a la juventud Cristiana a través de la influencia de las películas.  Nadie tiene que explicar a un joven hoy en día lo que es la “fuerza” de las galaxias. También tienen el símbolo de “Yin Yang” que adorna sus portadores de viandas para el almuerzo, junto con la imagen del maestro Splinter de las “Tortugas Ninja”. Muchos más están confundidos ya que se les ha dicho que Dios es la fuerza. Me pregunto cuántos hijos de padres Cristianos entienden las simples y sencillas características del Dios personal que se revela en las Escrituras y que fue quien los creó. Sólo el reconocer Sus atributos personales sería útil y positivo. Mi consejo a los padres y abuelos es empezar con esa lección por el bien de sus hijos.

No hay ninguna justificación para la incorporación de prácticas y conceptos orientales en el camino con el Señor. Esto conduce a multitudes de Cristianos a participar en técnicas que provienen del mundo del ocultismo y en última instancia, los engañan en relación al carácter de Dios y, por lo tanto, el Evangelio mismo. Nuestra oración para esta serie en tres partes, es que los creyentes que hayan leído estos artículos reconozcan los peligros inherentes de los Conceptos Místicos Orientales y el Movimiento de la Nueva Era.

TBC

***

Traducción: The Berean Call

Corrección: Alexis “El Broder” Rodríguez

Título en inglés: “New Age Mysticism Déjà vu – Part Three”

LEER LA PRIMERA O SEGUNDA PARTE

Un pensamiento en “El misticismo de la Nueva Era… algo nada nuevo [Tercera Parte]

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s