Confraternidad: Fortificándose contra la apostasía

EL LLAMADO DE BEREA

Septiembre 2015

Por T.A. McMahon

TBCsep15b

“Mejores [son] dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero. Pero ¡ay del solo cuando cayere! Pues no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán; mas ¿cómo se calentará uno [solo]? Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe.” (Eclesiastés 4:9-12 RVG)

El dar una advertencia contra la apostasía en nuestros días parece ser similar a alertar a los cristianos de una inundación inminente cuando ya el agua les está llegando a las rodillas.  Lamentablemente, para muchos, ni siquiera los objetos flotantes (como las obvias contaminaciones y distorsiones de las Escrituras) parecen atraer su atención. Sin embargo, seguimos esperando y orando que el mensaje llegue a aquellos que tienen ojos para ver y oídos para oír acerca de lo que predice claramente la Palabra de Dios. Para aquellos quienes reconocen los eventos que están sucediendo son como la Biblia los describe, puede ser para ellos una experiencia agridulce. La triste parte es el reconocimiento de las consecuencias destructivas y abrumadoras de la apostasía y el efecto que está teniendo lugar en el mundo, en la iglesia y entre nuestros amigos y seres queridos quienes han sucumbido más y más a sus engaños y seducciones. Sin embargo, por otro lado, nosotros podemos regocijarnos que la Biblia confirma su naturaleza profética milagrosa, ya que es en verdad la Palabra de Dios.   Además, el hecho de que tales eventos, anunciados hace mucho tiempo, están teniendo lugar indica que nuestra esperanza bienaventurada, el regreso maravilloso de nuestro Salvador por Sus santos, se avecina, aunque ningún hombre sabe el día ni la hora.

Mientras tanto, ¿cómo deberíamos confrontar estos tiempos preocupantes que están tan  agresivamente opuestos a las instrucciones que la Biblia nos da para vivir nuestras vidas en una manera que sea agradable al Señor?  La simple respuesta es aprender lo que enseña la Biblia y luego hacer lo que nos instruye, en espíritu y en verdad. Tal entendimiento y el hacer lo que se nos instruye, en la vida de cada creyente, es solamente posible por el Espíritu Santo que mora en cada cristiano nacido de nuevo. Raramente, sin embargo, el Espíritu de Dios funciona en un vacío, lo que significa que cada creyente debe llenar su corazón y su mente con las enseñanzas de las Escrituras, para que así el Espíritu Santo pueda darle entendimiento y ayudarle a aplicar la sabiduría que Dios ha provisto en Su Palabra.

Una es la enseñanza, que es un tema de constante preocupación, el encontrar la congregación o la asamblea (o la falta de ella) entre los creyentes. Una petición muy común de los lectores de El Llamamiento Bereano (The Berean Call) es pedir ayuda para encontrar una iglesia que realmente sea fiel a las enseñanzas bíblicas. Con el propósito de participar en reuniones con otros creyentes y recibir las enseñanzas bíblicas, muchos creyentes están dispuestos (y muchos lo hacen) a manejar por horas con tal de poder tener el beneficio de la Palabra de Dios.  Nuestra respuesta no es que nosotros no podamos recomendar una iglesia en particular, y  no es porque no existan iglesias Cristianas, sino porque hemos visto tantas iglesias que han adoptado enseñanzas que son cuestionables y que han participado en programas que no son bíblicos, casi de la noche a la mañana. Nuestro consejo para aquellos quienes sinceramente están buscando una iglesia, es llamar y preguntar al pastor de la iglesia o preguntar a un anciano con respecto a la opinión de la congregación en lo que se refiere a la Palabra de Dios, es decir, qué tan seria es la iglesia acerca de las enseñanzas bíblicas.  Una declaración de fe, aunque aparentemente pueda ser bíblicamente sólida, rara vez es un verdadero indicador del discernimiento bíblico y de la práctica dentro de la Iglesia. Una vez más, preguntas deben ser hechas y respuestas aceptables deben ser obtenidas y asistencia personal debe seguir para así poder confirmar si en efecto la Iglesia hace honor a lo que se ha afirmado.

A menudo, una de las razones por las cuales algunos Cristianos dejan una congregación para asistir a otra, tiene mucho que ver con una actitud de “consumidor”,  en lugar de un deseo de escuchar la palabra de Dios y servir a hermanos y hermanas en Cristo.  La mentalidad de “ser alimentado”, frecuentemente trasciende a la edificación bíblica y da prioridad a cosas tales como una preferencia de música de adoración, la longitud de un sermón o un servicio, carisma del pastor, la disponibilidad de programas populares, etc.  Aunque este tipo de pensamiento puede infiltrarse hasta en los más serios creyentes, es el tipo de  iglesias busca complacer al solicitante, que es impulsado por la tendencia actual, de  los que han abierto el camino para alterar la doctrina bíblica. El enfoque de una iglesia en complacer las necesidades seculares del creyente, potencialmente puede aumentar  el número de congregantes, peros también ha incrementado el número de refugiados, quienes están buscando integridad doctrinal.  Lo bueno y lo malo de este enfoque, es que el número de aquellos que buscan algo genérico y superficial, al igual que aquellos que buscan una enseñanza sólida, continuará en aumento en los días venideros.

El alterar la enseñanza bíblica, lo cual son las malas noticias,  va en aumento. Esto obligará a los verdaderos creyentes a buscar compañerismo con creyentes que se adhieren a la enseñanza seria (1 Corintios: 16:13). Las buenas noticias son indudablemente buenas, pero existen ciertos problemas. Como se ha observado, puede ser bien difícil encontrar una iglesia bíblicamente seria. Algunos simplemente se cansan y dejar de asistir a la iglesia. Estas personas empiezan a buscar el “compañerismo” que tanto ansían, acercándose a ministerios que se comunican a través de los medios de comunicación, y aunque la enseñanza puede ser edificante, no satisface el mandato bíblico llamando a congregarse (Hebreos: 10:24-25). Este enfoque puede fomentar una mentalidad cerrada y casi nunca cumple con la enseñanza bíblica de servir a los demás (Gálatas: 5:13). Por otra parte, la consecuencia más grave, espiritualmente hablando, es que el creyente se convierta en un Cristiano tipo “Llanero Solitario”. Tal persona es un blanco fácil para quien anda como un “león rugiente … buscando a quien devorar” (Pedro 1  5:8).

Aquellos Cristianos que no se congregan, cualquiera que sean las razones o justificaciones, se traen sobre sí mismos aún más problemas.  Para comenzar, así como los versículos de Eclesiastés afirman, se han puesto en una posición débil y vulnerable: “Mejores son dos que uno … Porque si cayeran, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante”.  Un creyente que no tiene a nadie que lo apoye espiritualmente, se encontrará tarde o temprano en problemas. Cuando uno de nosotros se encuentra en una posición débil, espiritualmente hablando, necesita a un compañero creyente para poder apoyarse mentalmente, emocionalmente, y lo más importante, espiritualmente.

En cuanto a los que declaran, “El Señor es todo que necesitamos”, con frecuencia su manera de pensar lo conduce fuera de línea con la Palabra de Dios.  Jesús dijo en Lucas 6:46: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”   Sin duda necesitamos a Jesús primero y antes que todo, pero Él nos ha dado instrucciones que debemos seguir y eso incluye compartir con otros creyentes  nuestras vidas.    Su Palabra nos dice que no debemos  dejar “de congregarnos, como algunos tienen la costumbre” (Hebreos: 10:25). ¡Esto no es una simple sugerencia! Aún si no estuviéramos conscientes del mandato de nuestro Señor, de todas maneras tiene que ser obedecido, y hay numerosas razones dadas a través de las Escrituras. Entre estas razones, está el dar cuentas, dar aliento, orar por los demás y por la edificación de uno con otro a través de la Palabra, corrección, ayuda personal y fortalecimiento en la fe, mostrando comprensión y compasión, ayudando a otros a usar el discernimiento, aumentando nuestro amor de uno por el otro y a mantener la firmeza bíblica.

Si lo vemos en la forma práctica, el evitar o descuidar el congregarnos con otros creyentes, anula nuestra capacidad de cumplir con las importantes exhortaciones a los creyentes de servir a otros. La persona que dice “seguir a Cristo”, suena hueco si tal persona evade el ejemplo de nuestro Salvador, quien vino no para ser servido, sino para servir e incluso a dar su vida por los demás (Mateo 20:28). Estamos para “Sobrellevad las cargas los unos por los otros, y cumplid así la ley de Cristo”    (Gálatas: 6:2). Las Epístolas de Pablo a los Corintios están repletas de ejemplos de creyentes ministrando los unos a los otros, aceptándose, edificándose y corrigiéndose mutuamente, satisfaciendo las necesidades de otros santos y así sucesivamente. Por lo general no apreciamos, que en los escritos del apóstol Pablo a las iglesias, él nos da un maravilloso ejemplo de cómo debemos ministrarnos los unos a los otros.  Esto debe ser evidente cuando leemos: “Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen, según el ejemplo que tenéis en nosotros” (Filipenses 3:17).   Su lealtad y su amor para con sus compañeros creyentes, a través de sus escritos, que fueron inspirados por Dios, son extraordinarios y convincentes.

Aún si en nuestro futuro vayan a venir persecuciones, aunque no se vislumbran en el horizonte en el mundo occidental (pero que son una realidad para muchos de nuestros hermanos y hermanas en Cristo en numerosos países), la importancia de la comunión es aún más imperativa para los creyentes, como las Escrituras lo dicen bien claro. Podemos decir que la persecución de los Cristianos bíblicos en el oeste seguramente aumentará, aquellos que desean ser fieles en la fe “que una vez fue entregada a los Santos” (Judas 3) por lo menos serán marginados, con peores experiencias en los días venideros. Después de décadas de seducción espiritual, debido a enseñanzas que no son bíblicas, prácticas falsas, complicidad con el mundo, la aceptación generalizada de las llamadas ciencias de la evolución, la psicoterapia en los Estados Unidos, la aceptación de lo socialmente “correcto” respecto a la homosexualidad y el afán de hacer las cosas siguiendo el camino del hombre, en lugar del camino de Dios, podemos concluir que “es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (Pedro 1, 4:17). Cómo esto llegará a ocurrir queda por verse, pero la historia de la persecución dentro del Cristianismo nos indica que lo que se avecina va a ser igual o peor que el martirio ejecutado por los gobiernos en tiempos pasados. Uno necesita solo considerar las inquisiciones religiosas históricas para poder comprender esto.

¿Es concebible que el mundo (especialmente el mundo occidental) empiece a perseguir a los Cristianos? Algunos gobiernos ya lo están haciendo, pero eso va a empeorar.  ¿Por qué?  Porque nuestro planeta está dirigiéndose hacia un gobierno mundial que estará bajo la autoridad del Anticristo. La religión del Anticristo, como Dave Hunt ha señalado, no es solo en oposición al Cristianismo bíblico; es una seducción falsa del Cristianismo.  El mantener esta forma falsa de Cristianismo bíblico, sin su verdad, sin su evangelio, sin sus instrucciones, se convertirá en un sistema de creencia orientado hacia el amor a uno mismo, un endiosamiento hacia uno mismo,  un sistema de creencia que inicialmente tendrá una “apariencia de piedad” pero negará su poder (2 Timoteo: 3:5).  Los cristianos comunes, probablemente no serán perseguidos, pero no así los Cristianos bíblicos, aquellos quienes se mantendrán firmes en la Palabra de Dios.

¿ Podría la iglesia Cristiana traicionar a sus propios creyentes? Sí, pero eso será en lo que  profesa ser la Iglesia Cristiana, con sus dirigentes cegados y engañados asalariados, los cuales se manifiestan como verdaderos pastores, pero son lobos voraces vestidos con ropa de ovejas y de hecho son aquellos que han actuado su parte, pero nunca verdaderamente nacieron de nuevo. En Hechos 20:28-31, Paul advierte a los ancianos de Éfeso, sobre aquello que acontecerá en la iglesia después de su partida: “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.  Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño.  Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.  Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno”

¿Qué debe hacer entonces el cristiano bíblico, mientras observa estas situaciones proliferándose, antes de la venida de Jesús por Su novia?  Mucho de lo que se nos dice y se nos anuncia por algunas páginas web Cristianas y por autores Cristianos muy populares, que ignoran el inminente retorno de Jesús y el Rapto antes de la tribulación, es que debemos prepararnos físicamente almacenando alimentos para sobrevivir los siete años de la tribulación.

Estos individuos convenientemente tienen equipo de supervivencia y alimentos para la venta por aquello que la Biblia describe en el libro de Apocalipsis y declara en Mateo 24:21-22, lo cual será un tiempo que  “no ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.  Y si aquellos días no fueran acortados, nadie sería salvo”.  Incluso una lectura ligera del Apocalipsis nos demuestra claramente que los cataclismos, martirio y la ira de Dios dejará sólo un remanente de creyentes Judíos y vivos a los Gentiles creyentes, en la segunda venida de Cristo con sus santos. Sin embargo, circula un  documental Cristiano reprendiendo a los pastores por no preparar (almacenando provisiones) a sus rebaños y así  estar listos para enfrentar la  “gran tribulación” (Mateo 24:21).

Los creyentes no deberían ser sorprendido o abrumados cuando son llamados a sufrir tribulación (John:16:33), pero no está la Gran Tribulación en nuestro futuro. Cristo quitará a Su novia en el rapto, antes del “tiempo de angustia de Jacob”, un evento tan devastador que Jeremías declara en 30:7: “¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado”. Entonces, ¿cómo deben prepararse los creyentes para problemas potenciales, especialmente dentro del Cristianismo, antes del rapto? El programa de prevención no es complejo, aunque puede ser una lucha real para algunos, dependiendo donde se encuentre uno en su camino con el Señor. Como cualquier programa de ejercicio, puede ser inicialmente difícil para aquellos que son nuevos en el Señor. La lucha tiene que ver sobre todo con una disciplina. La lectura diaria de la Palabra de Dios es un ejercicio fundamental que debe convertirse en un hábito para todo cristiano nacido de nuevo. El contenido de las Escrituras, lo que uno lee, debe manifestarse externamente en la vida diaria del creyente. El conocimiento disciplinado de las instrucciones de Dios, no sólo es necesario para guiar la vida de uno, sino que también es imprescindible para proteger al creyente contra el engaño espiritual.

La comunión o el congregarse con hermanos y hermanas en Cristo de un mismo entender, es una parte muy importante de las instrucciones del Señor, y es para nuestra protección, para nuestro fortalecimiento y para nuestro beneficio. Necesitamos colocar “nuestros carruajes en un círculo”, como de barricada, ahora y en los días venideros.  Nuestra mejor opción es congregarnos con otros hermanos en una iglesia Cristiana con una fe sólida, apoyar al liderazgo para que se mantenga firme y  siga el camino de la Palabra de Dios y a continuar sirviendo  al cuerpo de Cristo, que es la iglesia en general.

Cuando esto no se pueda elegir, debemos pedirle al Señor que nos ayude a encontrar otro creyente o creyentes con los cuales podamos tener un estudio bíblico, con quienes podamos orar, con los cuales nos podamos ministrar unos a otros, animarnos unos a otros, y una vez más, con los cuales podamos poner nuestros carruajes en un círculo para protección espiritual. “Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto”. Que ese tercer cordón sea el León de Judá, nuestro Señor Jesús mismo.

TBC

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Traducción: The Berean Call

Título en inglés: “Fellowship: Fortification against Apostasy”

Un pensamiento en “Confraternidad: Fortificándose contra la apostasía

  1. Debemos pedirle al Señor que nos ayude a encontrar otro creyente o creyentes con los cuales podamos tener un estudio bíblico, con quienes podamos orar, con los cuales nos podamos ministrar unos a otros, animarnos unos a otros, y una vez más, con los cuales podamos poner nuestros carruajes en un círculo para protección espiritual.

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