Abe, Ben y Carl

SÓLO PARA CATÓLICOS

Marzo 2015

Joe Mizzi

spcfeb15

El artículo del mes pasado (¿Quién se va al cielo?) fue pensado para estimular la discusión sobre el tema tan importante de la salvación. Tres personajes, Abe, Ben y Carl, representan a millones de cristianos en todo el mundo. Aquí están de nuevo:

Los tres creen en el Señor Jesús y las principales verdades de la fe cristiana, incluyendo las doctrinas que figuran en el Credo de los Apóstoles; también creen las promesas de salvación escritas en la Biblia.

Abe y Ben son bautizados, asisten a la iglesia y oran regularmente. Ambos son celosos de buenas obras, y tratar de evitar el pecado, aunque admiten que a veces fallan.

Abe está motivado por el amor y gratitud a Dios por Su gracia y salvación. Ben también da gracias a Dios por Su bondad, y, además, también está motivado para hacer buenas obras para merecer más gracia y la vida eterna.

Carl oró para recibir a Cristo como Salvador. Él no está bautizado, no asiste a la iglesia con regularidad y no ha confesado a Cristo como Señor. Su vida no ha cambiado desde que nació de nuevo. Él confía en la obra terminada de Cristo en la cruz. Carl está convencido de que la salvación es solo por la fe.

Abe es un verdadero cristiano. Él cree en Cristo y defiende la verdad bíblica; también manifiesta los frutos del Espíritu. Su vida está llena de buenas obras con gratitud a Dios. Incluso su lucha contra el pecado es evidencia de su nuevo corazón.

Ben es un católico devoto. En muchos sentidos es como Abe. La diferencia crucial es el motivo de sus buenas obras. Él está tratando de merecer la gracia, y tiene dudas sobre si él está confiando completamente en Cristo para su salvación. Insiste en pagar, en parte, por el don de la vida eterna obtenida por Cristo. Lleva a cabo las obras de penitencia para tener satisfacción por sus pecados, negando efectivamente que la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado. Pero ¿qué pasa con su buena vida? ¿No es prueba de que es verdaderamente salvo? No, no necesariamente. El apóstol Pablo era una persona muy religiosa y moral antes de su conversión. Podía decirse que él era irreprensible en su observancia de la ley. No hasta que tiró toda la confianza en sí mismo, sus obras y sus méritos, que fue justificado por la fe en Cristo.

Carl es cristiano sólo de nombre. Su fe está muerta y así es él. No hay evidencia dura de un corazón renovado. ¿Recibió a Cristo cuando oraba? ¿Fue realmente nacido de nuevo? ¡No! No importa lo que diga. Su vida –que sigue siendo la misma que era antes– está en contradicción con sus afirmaciones. Alguien podría haberle dicho que él puede aceptar a Cristo como Salvador y después recibirlo como Señor. Eso es mentira. Cristo es el Señor de cada uno de Su pueblo; los redimidos han sido comprados por Su sangre, que no pertenecen a sí mismos, son la posesión adquirida del Señor. Es una contradicción decir que Cristo es su Salvador, pero no su Señor. Su pecado al despreciar a la autoridad de Cristo es la evidencia segura de que Carl sigue siendo el esclavo del pecado.

Abe está en su camino al Cielo, y el Señor le mantendrá seguro hasta que llegue a la casa del Padre. El Señor Jesús también puede traer a Ben y Carl a la salvación.

Ben tiene que entender que la gracia es un favor inmerecido, no puede ser ganado por nuestras obras. Tal vez un día reciba el don de la salvación con las manos vacías y un corazón agradecido. Él tiene que confiar completamente en Cristo solamente.

Carl tiene que aprender que la gracia que trae salvación también entrena a los salvos a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, a vivir con dominio propio, y a una vida piadosa en la edad presente. El propósito de Dios en la salvación no es sólo el perdón y un lugar en el Cielo, sino también la libertad del poder y de la contaminación del pecado, para vivir para la gloria de Dios.

Dios mediante nos reuniremos con nuestros tres amigos en los próximos meses para evaluar su condición espiritual a la luz de la Palabra de Dios. Nosotros también, cada uno de nosotros, vamos a pensar en serio y orar acerca de nuestra propia relación con el Señor.

***

Copyright © 2000 – 2015 Dr Joseph Mizzi, Sólo para Católicos

Traducción: Alexis “El Broder” Rodríguez

Citas bíblicas: Versión Reina-Valera-Gómez 2010

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