Arrodillándose ante Roma

EL LLAMADO DE BEREA

Febrero 2015

T.A. McMahon

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Vivimos en tiempos extraños. Cuando me convertí en un creyente nacido de nuevo, hace casi cuatro décadas, después de treinta años como católico romano, nadie, no, ni siquiera una sola persona me reprendió o me criticó por haber dejado la iglesia de Roma. En esos días era bastante obvio a los evangélicos que las enseñanzas y las prácticas del Catolicismo Romano estaban en directa contradicción con las enseñanzas de la Biblia. Sí, existen algunas cosas, al menos en un aspecto superficial, que católicos y cristianos creyentes en la Biblia celebran en común. El nacimiento virginal de Cristo, que implicó la concepción de Jesús por el Espíritu Santo, es un ejemplo. Sin embargo, en relación al nacimiento milagroso de Cristo, la iglesia Católica agregó a la Virgen María con los dogmas de la Inmaculada Concepción, es decir, de ella habiendo sido concebida sin pecado y su virginidad perpetua. Aunque esas enseñanzas no son bíblicas y tienen graves errores, ellos no contradicen directamente el evangelio que es esencial para la salvación.

Espero que todo el mundo que está leyendo este artículo (especialmente si profesan ser Cristianos creyentes en la Biblia) haya entendido y recibido el verdadero Evangelio, que requiere la creencia (y la creencia solamente) de que Jesús, a través de Su muerte expiatoria y resurrección, pagó la pena por el pecado en su totalidad por cada hombre, mujer y niño. Ese es el evangelio que la Biblia enseña explícitamente en más de cien versículos y esto lo implica en cientos de versículos más. Sin embargo, este no es el evangelio de la Iglesia Católica Romana. En realidad, la oposición de la iglesia Católica a las enseñanzas del evangelio bíblico es demostrada en sus enseñanzas y en sus prácticas y se ha hecho evidente a través de sus concilios e inquisiciones asesinas a través de la historia.

Durante la Reforma, muchos individuos (principalmente ex católicos) trabajaron para restaurar el evangelio bíblico. En realidad, un remanente aparte de la iglesia Católica nunca dejó de creer el evangelio bíblico. Al mismo tiempo la Reforma facilitó a que las Escrituras fueran accesibles a multitudes de creyentes. En respuesta a este evento, la iglesia de Roma hizo bien clara su posición oficial hacia el Evangelio en su asamblea de contra Reforma llamado el Concilio de Trento (1545-1563). Aquí podemos enumerar solamente tres, del llamado Consejo infalible, con más de cien condenaciones dirigidas hacia aquellos que creen fielmente en que la Biblia enseña la verdad del Evangelio:

“Si alguien dice que el pecador es justificado por la fe solamente, es decir que nada más es requerido con el fin de obtener la gracia de justificación… que sea anatema” (Sexta reunión, Canónigo 9). Es porque la iglesia Católica requiere mucho más que la fe para obtener salvación que se ve obligada a anatematizar (o condenar) aquellos que rechazan sus enseñanzas sacramentales.

“Si alguien dijere que la fe justificadora es nada más que depositar la confianza en la misericordia divina que perdona los pecados por el amor de Dios o que estamos justificados por ésta confianza solamente: que sea anatema” (Sexta reunión, Canónigo 12). Vemos nuevamente que de acuerdo a Roma, el creer en el sacrificio final de Cristo en la Cruz, es condenado.

“Si alguien dice que después del recibimiento de la gracia de justificación, la culpa es perdonada y la deuda de castigo eterno es eliminada a cada pecador arrepentido, y que ninguna deuda de castigo temporal queda para ser pagada ya sea en este mundo o en el purgatorio antes que se puedan abrir las puertas del cielo, que tal individuo sea anatema” (Sexta reunión, Canónigo 30). Aunque muchos católicos creen erróneamente que su iglesia ha ido más allá de las declaraciones de sus concilios como Trento, queriendo decir que ya no es aplicable en el tiempo presente, mientras que en ella continúan manteniéndose aferrados firmemente a la necesidad del purgatorio como una esperanza que quema los residuos de sus pecados, y de esta manera habilitándolos para que sean merecedores para entrar al cielo. Esa manera de pensar es un rechazo de la obra terminada de Cristo y por lo tanto es un “evangelio” que no salva a nadie.

Es esencial para todo aquel que dice ser Cristiano y que también dicen amar a los Católicos Romanos —y que cree que la mayoría de los Católicos son salvos porque simplemente “aman a Jesús”— debe entender el oficial “evangelio” Católico (que cada católico está obligado a creer) y así se podrá dar cuenta de cómo este llamado evangelio está diametralmente opuesto a lo que es el evangelio bíblico. En realidad el amar a Jesús significa amarlo como las Escrituras declaran:

“Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20).

El “Jesús” Católico, es aquel que no pagó la pena completa por el pecado y quien se mantiene crucificado (en la forma de un crucifijo) encima de los altares, en las iglesias católicas y quien se dice es “inmolado” durante la Misa. Inmolación significa ser “matado”  y esto no es simplemente un gesto simbólico, ya que de acuerdo al Catecismo de la iglesia Católica podemos leer:

“El sacrificio al altar, entonces, no es una mera conmemoración vacía del Calvario, sino un verdadero y apropiado acto de sacrificio, donde Cristo el sumo sacerdote por una inmolación incruenta (sin sangre) se ofrece a sí mismo como la víctima más aceptable al Padre Eterno, en la misma manera que lo hizo en la Cruz. ‘ La víctima es la misma; la misma persona que ahora es ofrecida por intermedio de sus sacerdotes Católicos, es la misma que entonces se ofreció en la Cruz. Sólo la manera de ofrenda es diferente ‘ “(pp. 445-46).

Esta negación directa del sacrificio completo de Cristo sucede en millones de altares Católicos en directa contradicción a Hebreos 10:10: “En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre”.

La verdad es que si honestamente amamos a los Católicos y queremos que reciban el perdón de sus pecados y el regalo de vida eterna, por el cual Jesús pagó y que Él ofrece a través de un simple acto de fe por parte de uno, entonces cualquier forma que fomente el evangelio falso de Roma (no importa lo bien intencionado que sea) por aquellos que profesan conocer a Cristo, es una traición a la verdad y condena a los Católicos a una separación eterna de Dios. Desgraciadamente, ese clase de riesgo, de alterar las creencias bíblicas y poner en peligro la fe de los creyentes, se ha infiltrado en la iglesia durante las últimas tres décadas.

Esta organización “El Llamamiento Bereano” (The Berean Call – TBC) por las publicaciones hechas a través de los años, ha confrontado tal letal apaciguamiento de los dogmas Católicos Romanos por parte de líderes evangélicos populares como Billy Graham, quien ha utilizado sacerdotes católicos y monjas como consejeros en sus cruzadas; Bill Bright, quien nombró a Católicos practicantes en posiciones de liderazgo en su organización “Cruzada Estudiantil” (Campus Crusade) en Irlanda; y Luis Palau, quien colaboró con los Católicos en América del Sur. Bajo el liderazgo de Chuck Colson y el sacerdote Católico Richard John Neuhaus, entre otros; estos influyentes líderes Evangélicos y Católicos firmaron el documento titulado “Evangélicos y Católicos Unidos”,  por el cual se comprometieron a trabajar juntos para convertir el mundo para Cristo.

La organización llamada “Cumplidores de Promesas” (Promise Keepers), dirigida por el Católico Romano Bill McCartney, hizo todo lo posible para derrumbar el muro histórico de división que separa a los Católicos y de los Cristianos que no son Católicos. Hank Hanegraaff  quien a través de la publicación llamada “Reporte Investigativo Cristiano” (Christian Reseach Journal) publicó una serie de escritos sobre el Catolicismo Romano, declarando que la iglesia Católica ha mantenido un punto de vista bíblico de la justificación por fe. Tal documento fue escrito en parte por el apologista Norm Geisler y defendida por Hanegraaff en su programa de radio, alegando que el Evangelio de Roma es fundamentalmente bíblico. Mel Gibson, quien es un escritor y director cinematográfico Católico y quien conquistó el corazón de multitudes de evangélicos con su película llamada “La Pasión de Cristo”, la cual es basada en el ritual Católico sagrado de las estaciones de la Cruz, un rito que se nombra a María como Corredentora con Jesús.

Dave Hunt, escribiendo acerca de la muerte del Papa Juan Pablo II, señaló,

¡La colmada alabanza al Papa después de su muerte por líderes evangélicos es incomprensible! Increíblemente, Billy Graham alabó a Juan Pablo II por “su fuerte fe católica”. Un número creciente de evangélicos se está uniendo a Colson, (J. I.) Packer, Billy Graham y a otros en aceptar como Cristianos a Católicos quienes aceptan este falso evangelio… Pat Robertson dijo que “el líder religioso más amado de nuestra época (ya ha pasado) de este mundo a su merecida recompensa eterna”… Mark Oestreicher, Presidente de “Especialidades Juveniles” (Youth Specialties), ha expresado que la muerte del papa es un “punto clave en la historia donde tenemos la oportunidad de abrazar a Católicos como a los fieles compañeros de Dios”. ¡Esto es como no colocar señales de advertencia a los automovilistas, que viajan a lo largo de una carretera donde un puente ha sido destruido, sin avisarles que hay un precipicio donde les espera una muerte segura!

Al igual que  Billy Graham, Richard Land, Presidente de la Comisión de Libertad Religiosa y Ética de los Bautistas del Sur hizo hincapié en que cualquier desacuerdo que los Protestantes hayan tenido “con Juan Pablo II es totalmente irrelevante o carece de importancia en los fundamentos de la fe”. Richard Land, elogió al Papa por su “defensa acérrima de la fe tradicional Cristiana…”. Sin embargo Juan Pablo II, en más de una ocasión, se reunió en oración con brujos, espiritistas, animistas, hindúes, budistas, musulmanes y otros líderes de las religiones del mundo, declarando que todos estábamos “orando al mismo para producir un “nuevo clima de paz”.

Francis Beckwith, quien es el presidente de la Sociedad Filosófica Evangélica (Evangelical Philosophical Society) y que consta de 4,000 miembros, renunció a su cargo para regresar a sus raíces Católicas (con la aprobación oficial del liderato). Rick Warren presentó su programa a la iglesia Católica llamado “La Iglesia con Propósito Definido” (Purpose Driven Church) para fomentar el crecimiento de la congragación, sin mostrar aparentemente ninguna preocupación por el evangelio falso que la iglesia Católica predica.

Pero eso fue entonces ¿Cuál es la situación ahora? ¿Está alguien triste por lo que ha ocurrido recientemente, por ejemplo, el desprecio del evangelio bíblico como la única esperanza para la salvación de la humanidad, algo por lo cual la gente debería estar profundamente afligida? El Vaticano parece estar intensificando sus esfuerzos en conquistar a los “protestantes”, un nombre incorrecto para los cristianos que no son católicos. En la declaración del Concilio Vaticano II, refiriéndose a los Cristianos que han sido bautizados pero que no son Católicos, el Vaticano los llama “hermanos separados”, lo cual ha sido un cambio a los que históricamente eran referidos como “herejes” según fue definido por el Concilio de Trento, y este cambio ha tenido un sorprendente éxito entre muchos líderes evangélicos en su actitud hacia Roma. Hay un refrán relacionado con este enfoque que nace de la práctica de la iglesia de Roma: “Roma, cuando en minoría es manso como un cordero, cuando en la igualdad es tan inteligente como un zorro y cuando es la mayoría es tan feroz como un tigre”. Parece que aquí en los Estados Unidos estamos en la etapa de ser “astuto como un zorro”, si es lo que está ocurriendo una indicación.

El “jubilado” Benedicto XVI, ex Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (con sus raíces en la Inquisición Romana), sorprendió a muchos por sus extraordinarios esfuerzos ecuménicos como papa. La doctrina se convirtió en un tema de poca importancia, al menos superficialmente. Su sucesor, el papa Francisco, no sólo ha seguido la pista de los papas Juan XXIII, Juan Pablo II y Benedicto XVI, sino que él a su vez ha acelerado la propagación del ecumenismo. A principios del año pasado, Francisco envió un video por teléfono saludando a la audiencia de la conferencia de Kenneth Copeland a través del obispo Episcopal Anglicano Tony Palmer (ya fallecido), quien también fue director de los ministerios de Kenneth Copeland en Sudáfrica. Para aquellos quienes no están informados, Copeland y su esposa, Gloria, han hecho millones de dólares con sus doctrinas antibíblicas de prosperidad y salud, que propagan un evangelio falso y “otro” Jesús quien, según ellos, pagó por los pecados al ser torturado por Satanás en el infierno. El saludo condujo a una invitación del Papa a Copeland y también para algunos de sus falsos asociados (James Robison, Geoff Tunnicliff, Juan y Carol Arnott) para reunirse con él en el Vaticano. Kim Clement, quien es un místico carismático y falso profeta, pero de gran influencia, declaró que Dios le había dicho que Él (Dios), había elegido al Papa Francisco para unir a los Protestantes llenos del Espíritu y a los Católicos.

Rick Warren no se quedó atrás en su viaje a Roma. En una serie de entrevistas que dio el año pasado a EWTN, la red católica (que, por cierto, confesó que era uno de sus canales favoritos de TV), Rick defendió al Catolicismo y trató de explicar los conceptos erróneos de los evangélicos. Manteniendo su posición de acuerdo a su plan global que no es bíblico y cuyas iniciales son P.E.A.C.E. (Paz), en la cual propaga la cooperación de las religiones del mundo, hizo ciertas declaraciones en el Coloquio Internacional de Religiosos patrocinado por el Vaticano, concerniente la complementariedad del hombre y la mujer. Subsecuentemente “llamó a los adeptos de varias denominaciones Cristianas para unirse con los Católicos Romanos y con el papa Francis para trabajar juntos en tres objetivos comunes, centrándose en la santidad de la vida, la santidad del sexo y la santidad del matrimonio”.

Esperemos que cada creyente que esté leyendo esta publicación esté preguntándose: “¿Y qué hay de la santidad del evangelio bíblico?”. Sin eso, ¡todos los otros intentos de “santidad” son un engaño temporal y una tragedia eterna! Sin embargo, solamente una minoría de aquellos que profesan ser Cristianos creyentes de la Biblia parecen estar preocupados por esto y están muy cómodos con lo que se ha convertido en un mantra ecuménico de Warren: “Si amas a Jesús”, dice él, “estamos en el mismo equipo”.

Si usted está confundido o quizás un poco aturdido cuando ve el rumbo en que va el Cristianismo, entonces revisemos las Escrituras, porque ellas nos dan las respuestas:

“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2 Timoteo 4:3-4).

Cuando la sana doctrina ha dado paso al experimentalismo, al subjetivismo y al emocionalismo, como ya lo han hecho  millones de seguidores de falsas enseñanzas de señales y prodigios, el discernimiento bíblico ha sido abandonado y ser un Bereano se hace imposible.

Sin embargo, los ultra-carismáticos y los Pentecostales, no son los únicos que están  listos y preparados para ser seducidos por Roma. Consideremos una vez más el teólogo conservador Francis Beckwith, el ex jefe de la Sociedad Filosófica Evangélica (Evangelical Philosophical Society) quien retornó a su anterior fe Católica. Uno se pregunta ¿cómo pudo haber hecho esto, si él verdaderamente hubiera entendido y recibido el simple y fundamental mensaje de la sana doctrina de la salvación? ¿Cómo puede uno racionalmente renunciar la dádiva insondable que Cristo nos ha proporcionado y desviarse o dirigirse a una salvación por obras, al menos que nunca él haya recibido tal regalo?  También uno podría preguntarse ¿cómo pudo Beckwith haber sido elegido presidente de una organización “Protestante” tan prestigiosa?

Beckwith, sin embargo, ofrece algunas ideas que son reflejo de la actitud y de las creencias de la mayoría de cristianos de hoy en día. Cuando se le preguntó si creía que la histórica hostilidad entre Católicos y Evangélicos se está erosionando su respuesta fue la siguiente:

“Sí. Creo que es en gran medida el resultado de trabajar juntos en cuestiones culturales (que es el enfoque de Rick Warren), que nos ha llevado a una lectura más cuidadosa,  más caritativa y más susceptible a las creencias de otros. Así, por ejemplo, es raro hoy en día encontrar a un evangélico serio quien acuse a la iglesia Católica de creer en ‘rectitud a través de obras’. Claro, voces más extravagantes pueden decir estas cosas, pero los evangélicos más sofisticados no lo toman en serio”.

“Voz extravagante” se refiere a un fundamentalista vocal, intolerante, versus a un “evangélico sofisticado”, que describe a quien lleva “más cuidado, es más susceptible y es más caritativo en la lectura de las creencias de otros”. Trágicamente, esta clase de mentalidad es la tendencia creciente entre profesantes evangélicos.

Yo agradezco a Dios cada día que los evangélicos que me ministraron hace ya tres décadas, me amaran lo suficiente para rechazar tal doctrina “sofisticada” que condena al alma y me ministraran en verdad. Por esto estoy eternamente agradecido, y oro para que mis compañeros creyentes hagan lo mismo con los católicos, que ellos conocen, con sus amigos y con sus seres queridos.

TBC

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***

Traducción: The Berean Call

Título en inglés: Spiritual Fitness

Un pensamiento en “Arrodillándose ante Roma

  1. La oposición de la iglesia Católica a las enseñanzas del evangelio bíblico es demostrada en sus enseñanzas y en sus prácticas y se ha hecho evidente a través de sus concilios e inquisiciones asesinas a través de la historia.

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