Bien con Dios

SÓLO PARA CATÓLICOS

Octubre 2014

Joe Mizzi

spcletras

1. La doctrina bíblica de la justificación nos enseña cómo pecadores culpables como nosotros podemos ser declarado justos por Dios mediante la fe en Cristo y ser absueltos de toda condenación.

2. Somos creados seres morales y responsables ante Dios por nuestras obras. Es necesario obedecer la ley de Dios ya sea escrita en la conciencia o en las Sagradas Escrituras.

3. Todas las personas, Judíos y Gentiles, han desobedecido a Dios –en primer lugar, en nuestra cabeza representativa, nuestro padre Adán, que desobedeció el mandato de Dios y esto trajo la condenación y la muerte en sí mismo y toda la humanidad. También somos responsables por nuestros muchos pecados personales que se acumulan culpa sobre culpa sobre nuestras cabezas.

4. La sentencia de Dios sobre la humanidad es temerosa y veraz: Por cuanto todos pecaron, todos están en peligro de condenación eterna y de perdición eterna. Por nuestros pecados merecemos la muerte y el fuego del infierno.

5. No podemos ser justificados por las obras de la ley. La ley exige la perfección, y evidentemente hemos perdido el blanco. La ley nos condena, expone nuestros pecados, y si se utiliza correctamente, nos lleva a un punto en que nos desesperamos de nosotros mismos y nos volvemos a Cristo para la justificación.

6. La justificación es un acto de Dios el Padre. Negativamente no cuenta los pecados de Su pueblo contra ellos; positivamente se les imputa una justicia que ellos no trabajaron.

7. Dios puede ser justo y sin embargo justificar a los pecadores a causa de Cristo, la encarnación del Hijo eterno de Dios, que se convirtió en la cabeza representativa y Salvador de Su pueblo. Jesús obedeció perfectamente la Ley divina en toda Su vida, y en última instancia, se dio a Sí mismo como sacrificio para pagar la pena completa por los pecados de ellos. Dios pone los pecados en Cristo, para que Él muriese en la cruz; Dios pone la justicia de Cristo a su cuenta para que puedan compartir la vida eterna con su Salvador.

8. La justificación es dada gratuitamente por gracia, el favor inmerecido de Dios, no por algún mérito de nuestras obras. El pago, o redención, para nuestra justificación fue hecha por Cristo en la cruz. La justificación es gratis para nosotros; para Dios el costo fue la vida de Su Hijo.

9. La justificación se recibe por la fe en Cristo, es decir, por la fe aparte del mérito de nuestras obras. La fe implica el rechazo total de cualquier mérito personal, la confianza en la promesa de Dios, la creencia segura en la suficiencia de Su muerte y resurrección, y la completa confianza y dependencia en Cristo para la justificación.

10. Una ociosa y estéril “fe” no puede salvar porque está muerta. La fe que justifica es viviente, que obra y es fructífera. Las obras que siguen a la justificación son la evidencia indispensable y el necesario fruto de la fe, por la que Dios también recompensa a Sus hijos. Sin embargo, estas obras no son la base de nuestra justificación; los creyentes son justificados a cuenta de la obra de Cristo, no de la suya.

11. La justificación es el aspecto legal de la salvación –un acto de Dios que declara a los creyentes justos por amor a Cristo. Hay otro aspecto, se llama santificación. Es el proceso de toda la vida de hacer a los creyentes justos en sus pensamientos, palabras y obras. Dios cambia el corazón, enseña, habilita y disciplina a sus hijos a rechazar el pecado y buscar la santidad y la justicia. Los dos aspectos son distintos, pero inseparables; si uno está ausente, el otro está ausente también.

12. Cada cristiano está plenamente justificado desde el momento de la fe, a lo largo de su vida y en la eternidad, sobre la base de la justicia de Cristo, y por lo tanto nunca será condenado en el juicio.

13. La Iglesia tiene el deber de custodiar y anunciar el Evangelio de la justificación por la fe en Cristo solamente. Es una buena noticia de Dios y la única esperanza de un mundo perdido y culpable; la misma bendita verdad da libertad, vida y alegría al pueblo de Dios.

14. Cada individuo debe aplicar con seriedad la doctrina a sí mismo. Humíllate y ven ante Dios con el corazón roto, admitiendo tu culpa y con vergüenza. Suplica a Dios por misericordia y gracia, que por amor a Cristo, Él te quitará tus pecados y te tenga por justo en Su Hijo Amado.

15. Que Dios sea alabado y glorificado eternamente por Su sabiduría, justicia y gracia en la justificación de Su pueblo, la iglesia, por medio de Cristo Jesús, Su Hijo. ¡Amén!

***

Queridos amigos,

Me gustaría darles una copia gratuita de un nuevo e-book, Right with God (“Bien con Dios”; disponible sólo en inglés). Consta de 17 capítulos cortos (que se publicaron anteriormente como Cartas evangélicas electrónicas) explicando la doctrina bíblica de la justificación. Espero y oro que sea de beneficio espiritual para ustedes. También quiero animarlos a compartir el libro con sus amigos y familiares.

Haga click AQUÍ para descargar.

Si tú no puedes descargar el e-book, envíame un correo electrónico; estaré encantado de enviarlo como un archivo adjunto.

¡Dios los bendiga!

Guardado en Cristo,

Joseph Mizzi

www.justforcatholics.org

***

Copyright © 2000 – 2014 Dr Joseph Mizzi, Sólo para Católicos

Traducción: Alexis “El Broder” Rodríguez

Citas bíblicas: Versión Reina-Valera-Gómez 2010

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