¿Cómo aconseja su iglesia?

EL LLAMADO DE BEREA

Junio 2014

T. A. McMahon

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Por lo tanto, el cuerpo de Cristo tiene a su disposición las enseñanzas de la Palabra de Dios, el poderío de la Palabra misma, y la habilitación del Espíritu Santo para cumplir sus instrucciones.  ¿Por qué entonces los creyentes buscan ayuda en otras fuentes?  Eso es lo que cada Cristiano, especialmente cada líder de la iglesia, aquel que pastorea a las ovejas,  deben tomar en consideración. Muy a menudo, aún entre las congregaciones que se consideran bíblicas, las técnicas de la consejería espiritual que ellos usan no tiene mucho que ver con las enseñanzas espirituales; en vez de adherirse fielmente a las enseñanzas bíblicas, ellos favorecen los métodos con los cuales el mundo dominado por la psicología los ha hipnotizado.

Mi esperanza en este artículo que se está escribiendo es que los creyentes en Cristo, especialmente aquellos en el liderazgo, evalúen bíblicamente cómo ellos y sus congregaciones están cumpliendo con el mandato espiritual de “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gálatas 6:2).  Yo quisiera presentar una lista de prácticas que se han desviado del camino bíblico y que se han implementado como una ayuda para facilitar en la consejería.  Algunas de estas prácticas son totalmente erróneas mientras que otras introducen errores de una manera muy sutil y que a la larga contribuyen a problemas serios.  Mi lista no es de ninguna manera completa y simplemente representa lo que yo he observado personalmente, lo que yo sé bíblicamente y como también los extensos estudios de investigadores psicológicos suministrados por el Dr. Martin y Deidre Bobgan en sus muchos volúmenes explorando el camino bíblico versus los conceptos y métodos psicoterapéuticos.

El error de la consejería espiritual más obvio es que la iglesia refiera al creyente a un consejero profesional, ya sea un psicólogo clínico, consejero de familia y de matrimonio o a un psiquiatra quien practica psicoterapia.  La Psicoterapia, si usted no está al tanto, no se ocupa de temas médicos; en vez de eso es una terapia de solamente “hablar” y entre esta práctica existe más de 500 conceptos que los consejeros profesionales emplean.  Nosotros y otros, hemos escrito extensamente acerca de las teorías anti bíblicas y la supuesta ciencia de consejería psicológica, los cuales se pueden encontrar en nuestra página web.  Especialmente recomendamos el libro y DVD: “La Psicología y la Iglesia: Preguntas Críticas, Respuestas Cruciales.” Pero aquí, en esta publicación, están los problemas fundamentales con la práctica de referir creyentes a aquellos quienes han sido entrenados en consejería psicológica:

1) Los conceptos básicos fueron formados por aquellos quienes fueron ateos y estuvieron en contra del Cristianismo. La Escrituras nos dice en el Salmo 1 que creyentes no deben andar en la senda de los malvados y de los pecadores.

2) La creencia básica de la consejería psicológica es que la humanidad es básicamente buena.  Jeremías 17:9 nos dice todo lo contrario.

3) Es un mito intimidante el afirmar que la consejería psicológica es científica y que solamente profesionales están equipados para practicar consejería.

4) Ya que todos los temas relacionados a consejería son síntomas del pecado, consejeros psicológicos no están capacitados para aconsejar ya que no poseen los básicos elementos para tratar el pecado.

5) Todos los Psicólogos Cristianos tratan de integrar conceptos psicoterapéuticos con las enseñanzas de las Escrituras.

6)  El referir creyentes a consejeros profesionales es una negación vergonzosa a la autoridad y a la suficiencia de la Palabra de Dios.  Lo que los Pastores están haciendo es dirigir sus rebaños a gente asalariada en el mejor de los casos, y a lobos disfrazados en el peor de los casos.

Algunas iglesias que reconocen los problemas asociados con enviar a sus feligreses a consejeros profesionales tienen uno o más profesionales o consejeros entrenados en su personal o como empleados de la iglesia.  Esto no soluciona nada.  Lo único que hace es el traer los problemas de consejería psicológica bajo el techo de una iglesia. La congregación continúa siendo  influenciada por profesionales entrenados en consejería psicológica y quienes en el proceso de su tratamiento tratan de integrar su entrenamiento profesional con las enseñanzas bíblicas y eso es algo que siempre corrompe la Palabra de Dios.  El método de preparar a un individuo como consejero (ya sea uno que tenga un diploma profesional o uno que sea certificado como consejero bíblico) para una congregación es totalmente ajeno al ministerio del Nuevo Testamento.  Además, debilita el ministerio del cuerpo de Cristo como función de los miembros en vez de un individuo en particular. Muy a menudo se imita las metodologías de la consejería profesional la cual tiene procedimientos y técnicas que son contrarias a lo que la Biblia enseña.

¿Qué es entonces lo que la Biblia enseña acerca de cómo creyentes en una congregación deben ministrar el uno al otro?  ¿Cómo los creyentes deben confrontar los problemas diarios que afectan su caminar con el Señor y consecuentemente su relación con otros creyentes?  En primer lugar, este ministerio es requerido de todos los creyentes en la congregación. La Escritura no dice que solamente un  individuo selecto es el designado para “sobrellevar la carga de otros”.  Todos los miembros deben estar involucrados en el ministerio hacia otros creyentes.  Es la obligación de cada verdadero creyente, con Cristo en su corazón, quien es nuestro consejero, y con el Espíritu Santo, quien es nuestro consolador y nuestro maestro.

Aún siendo un bebé en Cristo, un creyente puede ser usado para ministrar.  Además, cada creyente posee un don o dones del Espíritu Santo que él o ella puede utilizar para la edificación del cuerpo de Cristo.  Estos dones son esenciales para un ministerio eficaz.  Desde que los dones son los atributos del Espíritu Santo y de acuerdo a Su voluntad, su implementación no depende de la madurez espiritual del creyente.  Aún así, cuando la situación requiere de la asistencia de alguien quien ha caminado con el Señor  por muchos años, quien ha experimentado Su salvación y liberación a través de pruebas y tribulaciones, quien sabe y quien ha obedecido las instrucciones de Su Palabra, el Espíritu Santo ciertamente puede hacer muchísimo con tal persona para ministrar a otros creyentes.

Enfocar un pecado específico en la vida de un creyente no debería ser el énfasis principal de aquellos que ministran. El pecado es siempre la consecuencia del distanciamiento del creyente de Cristo.  Todo ministerio debe por lo tanto empezar con el nivel de la relación del creyente con Jesucristo, y un reconocimiento y aceptación a qué nivel el creyente debe de estar. Esto incluye nuestra sumisión a nuestro Señor, la lectura de Su Palabra, la obediencia a lo que la Palabra dice, tiempo dedicado a oración, asociación con otros creyentes, y el servicio del creyente dentro de la congregación.  Como debe ser aparente, estas cosas son la substancia de ser firmes en la fe y demuestra nuestra resistencia a la iniquidad: “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia” (Romanos 6:12-13).

No existe un pecado que no puede ser evitado o impedido cuando el creyente está caminando en obediencia a la Palabra de Dios.  Además, el crecimiento espiritual del creyente es la mejor y definitiva prevención para resistir el pecado y avanzar en la productividad espiritual: “Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios” (Colosenses 1:10).  “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31-32).

Aunque muchas congregaciones de creyentes bíblicos estarían de acuerdo con lo que se ha mencionado, muy raramente esta aprobación significa que ellos hayan puesto esos principios en la práctica. Muy a menudo, muy poco discernimiento es usado en evaluar bíblicamente el planteamiento de la consejería. Muchos de ellos afirman que proveen “consejería bíblica,” queriendo decir que ellos rechazan la psicoterapia profesional favoreciendo la consejería de la Palabra de Dios.  Aún así, una levadura mundana es introducida muy sutilmente al mismo tiempo que iglesias rechazan los conceptos de la psicoterapia pero caen presas de “la forma en que los profesionales lo hacen.”  En el espíritu de 2 Corintios 13:5 y 1 Tesalonicenses 5:21 (“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos  a vosotros mismos.”  “Examinadlo todo; retened lo bueno.”), nosotros incentivamos aquellas congregaciones que desean ser fieles a las Escrituras a que consideren estas prácticas que son contrarias a la Biblia:

1) Si la consejería en una iglesia es la función de un individuo designado o de un pequeño grupo seleccionado, ese procedimiento rechaza la instrucción bíblica que todos deben estar involucrados en el ministerio del uno al otro. También pone una tremenda carga en el consejero (ya sea pastor o un consejero que ha sido entrenado bíblicamente), y erróneamente se designa a ese individuo como la persona a quien se debe solicitar para resolver los problemas de la vida.

2)  Si un individuo ha sido seleccionado como el “consejero bíblico” de la iglesia, ¿viola él o ella la manera bíblica cuando su consejería es puesta en práctica?  Lo que este individuo hace,   ¿ involucra algo de lo siguiente?

a) La consejería es hecha por citas a una hora determinada sobre un período extenso de tiempo.

b) Se cobra una cuota por servicios otorgados.

c) Se evita asociación con aconsejados aparte de las sesiones de consejería.

d) Un consejero masculino aconsejando a una creyente femenina, o una consejera femenina aconsejando a un creyente masculino.

e) Investigando el pasado de un aconsejado para “descubrir” supuestos problemas que determinen o influencien el comportamiento presente.

f) Permitiendo que aconsejados “descarguen” en sus esposos o esposas o en aquellos con quienes tienen un problema de relación.

g)  Tratar de conocer el corazón del aconsejado para comprobar la veracidad de lo que se está divulgando.

h)  Incentivar al aconsejado a ser “transparente”.

Como ustedes se han dado cuenta todo lo que está en esta lista es compatible con la consejería psicológica y es contraria a las instrucciones de Dios para consejería de creyentes.  También están llenos de problemas, de acuerdo a estudios hechos por los mismos psicólogos.  El consejo por cita solamente, que es por lo general una hora de duración por una cantidad de dinero determinada y esto convierte al consejero en un “amigo pagado”.  Amistades “fuera de la oficina” entre el consejero y el aconsejado son considerados como una violación de la ética profesional. La consejería entre miembros de diferente sexo por lo general ha llevado a una relación sexual.  El ahondar en el pasado es un concepto Freudiano conocido como “determinismo psíquico” y que conduce a creencias destructivas, como la creación de memorias falsas.  “Descargar” o “desahogar”, ha demostrado ser emocionalmente más dañino que el conservar algo dentro de uno mismo.  El denigrar a un esposo o a una esposa o a alguien en una relación que se ha “deteriorado” impide seriamente una reconciliación.  Transparencia es casi siempre selectiva, carece de honestidad y es parcial en favor del aconsejado. Obviamente, si tales conceptos no resultan para los consejeros seculares, tampoco van a dar resultado para los consejeros “bíblicos”.  Pragmatismo, sin embargo, no es el criterio para un seguidor de Cristo.  El hacer las cosas a Su manera, lo es.

Cómo el cuerpo de Cristo ministra eficientemente y espiritualmente a los creyentes en sus congregaciones va más allá de consideraciones prácticas, aunque debemos dar gracias al Señor por ver los buenos frutos producidos a través de nuestra obediencia a Sus instrucciones. En 2 Timoteo 3, Pablo escribe lo que yo creo es específicamente dirigido a nuestra generación, la cual hasta el mundo ha reconocido como una sociedad “psicologizada”, la generación del “yo”. Proféticamente, él declara que “en los últimos días tiempos peligrosos vendrán”.  En los versículos del 2 al 5 uno no puede identificar las “peligrosas” consecuencias de consejería psicológica como tampoco puede ver los resultados de esta epidemia de la humanidad presente de ser “amadores de sí mismos”, generando aquellos quienes son avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.”

Podemos observar que cuando la consejería es practicada por el mundo aparentan ser piadosos, pero su conducta desmiente el poder de su piedad. Por lo tanto, nosotros, como creyentes, debemos prestar atención a la exhortación del apóstol Pablo, quien inspirado por el Espíritu Santo nos dice que, ¡evitemos a esta gente!  Nuestro arrepentimiento, nuestro apartamiento, debe ser seguido por nuestra dirección hacia los caminos del Señor, como se nos dice en Jeremías 6:16: “Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma”.  Este es el único antídoto para no ser seducido por los “tiempos peligrosos” en los que vivimos.  Hagamos, como la iglesia de Cristo y así no terminar como aquellos en los tiempos de Jeremías quienes osadamente declararon: “No andaremos”.

Para una información más detallada acerca de nuestras inquietudes y así como también nuestro aporte bíblico en lo que respecta acerca de cómo congregaciones aplican consejería bíblica, recomendamos los siguientes libros por Martin y Deidre Bobgan: “Ministerio de Persona a Persona”, ” Un Ministerio centrado en Cristo”. Y ¡dejen de aconsejar y empiecen a ministrar!

TBC

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Traducción: The Berean Call

Título en inglés: How Does Your Church Counsel?

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