Hijos de Dios

SÓLO PARA CATÓLICOS

Febrero 2014

Joe Mizzi

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El mundo anhela la paz. Cada nuevo año trae consigo una renovada esperanza de que finalmente la gente del mundo de alguna manera van a aprender a vivir juntos en paz y armonía. Sin embargo mientras la humanidad siga rechazando al Hijo de Dios, el Príncipe de Paz, los celos, el odio y las guerras continuarán sin cesar junto con la angustia, la tristeza y la miseria a su paso.

El Papa Francisco habló sobre la paz mundial en su mensaje para el Año Nuevo. Dijo que la paz debe basarse en el reconocimiento de que todas las personas son todos hermanos y hermanas. Los medios de comunicación informaron:

Francisco llamó a la gente a “trabajar para que el mundo se convierta en una comunidad de hermanos que se respetan mutuamente, se acepte mutuamente en la diversidad de uno, y cuidar el uno del otro… Todos nosotros somos hijos de un mismo Padre celestial”, dijo. “Nosotros pertenecemos a la misma familia humana y compartimos un destino común.” (Ref.)

¿Es cierto que todas las personas son hijos de Dios el Padre? La idea de la paternidad universal de Dios y la hermandad universal del hombre proviene de los teólogos liberales de finales del siglo 19, no de la Biblia.

Las Escrituras enseñan que todos hemos sido creados por Dios, y en ese sentido, todos somos sus descendientes (Hechos 17:28 , 29). Por otra parte, la Biblia también enseña que todos somos prójimos, y debemos tratar de ayudar a los demás tal y como el Buen Samaritano ayudó al hombre herido a pesar de la diferencia en la nacionalidad y antecedentes religiosos (Lucas 10:25-37).

La Palabra de Dios hace una clara distinción entre los que son pueblo de Dios y los que no lo son, y los que son miembros de Su familia y los que están fuera. Esta enseñanza no es muy popular, por supuesto, pero es cierta, no obstante. Los que están “sin Cristo” son “y sin Dios en este mundo” y “extranjeros y advenedizos” en la familia de Dios (Efesios 2:12, 19).

En el Evangelio leemos acerca de ciertos Judíos incrédulos; ellos que consideraban que Dios era su Padre. “Tenemos un Padre, es decir Dios”, le dijeron a Jesús. Pero el Señor corrige su error :”Si Dios fuese vuestro Padre, ciertamente me amaríais”. Su falta de amor por Cristo demostró que Dios no era su padre en absoluto. De hecho, el Señor dijo claramente a ellos, “Vosotros sois de vuestro padre el diablo”. Desde luego, no les dijo que eran hermanos como Sus discípulos o que todos ellos tenían el mismo Padre.

A menudo leemos en la Biblia que los cristianos son los hijos de Dios, hermanos y hermanas en la familia de Dios, y que Dios es su Padre. En efecto , el Señor enseñó a sus discípulos a hacer sus oraciones al “Padre nuestro que estás en el cielo”. Estas escrituras están hablando de todos los que están “en Cristo” y que sería un error y engaño aplicarlos a los que todavía están fuera del redil.

¡Pero no tienen por qué quedar fuera! La puerta de la familia de Dios está muy abierta a todos los que vienen a través de Jesucristo. El evangelio promete que “mas a todos los que le recibieron [a Jesús], a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). Mientras ellos continúen rechazando a Cristo, no son hijos de Dios, pero cuando lo reciben por fe, entonces ellos también tienen el privilegio de llamar a Dios “Padre nuestro”.

Es a través de Cristo que los creyentes “tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre” (Efesios 2:18). No puede haber paz entre nosotros antes de que estemos en paz con Dios, y que sólo se puede obtener a través del Salvador, el Señor Jesucristo.

SÓLO PARA CATÓLICOS

En el principio creó Dios

Enero 2014

Joe Mizzi

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“En el principio creó Dios”… las primeras palabras de la Biblia dan la razón de la existencia del universo, así como la perspectiva correcta para nuestra vida.

El mundo es cada vez más secularizado. Dios ha sido dejado de lado, y Su lugar es ocupado por el hombre mismo. Muchas personas imaginan que pueden regular su vida, sin ninguna referencia a la ley de Dios y sin la ayuda divina. Se imaginan que por la sabiduría humana y sus esfuerzos pueden resolver todos los problemas y lograr el éxito. Se están engañando a sí mismos.

No quiero señalar con el dedo a la sociedad sin una mirada honesta a mí mismo. Yo creo en Dios, pero en la práctica a menudo me comporto como un ateo. Absorto en mi apretada agenda, muchas veces pasa un día sin pensar mucho acerca de Dios, sino que es como si no existiera en absoluto.

Pero yo solo no puedo hacer nada bien. Yo nací ayer; Dios era “en el principio” antes que algo existiera. No me di la vida por mí mismo, sino que fue Dios el que en un principio creó los cielos maravillosos arriba y la tierra abajo; fue Él quien dio y sostiene mi vida.

Dependo completamente de Dios, por lo que me veo obligado a obedecerle con un corazón agradecido y adorarlo con todo mi alma.

Reconozco sin embargo que yo no siempre lo honro como debería y que muchas veces he roto Su ley. Sin embargo, Dios, que es rico en misericordia, envió a su Hijo Jesús para salvar a gente como nosotros. Una vez tomó la iniciativa de crear en nosotros un corazón nuevo y darnos la vida eterna por Su Espíritu. “Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” (Efesios 2:5).

Por lo tanto, como hijos de Dios tenemos un doble motivo para agradecer y obedecerle; Él nos hizo y nos renueva, Él es nuestro Creador y nuestro Salvador. Dios nos conocía incluso antes de que existiéramos y nos amó, incluso cuando éramos pecadores.

Yo lo quiero porque fue “en el principio” para ser el primero en mi vida también, que puede conducirme y llevarme donde quiera que Él desee. Confío en que tú también tengas la misma visión para tu vida.

SÓLO PARA CATÓLICOS

El regalo de Dios

Carta Electrónica Evangélica

Joe Mizzi

Christmas Present Wrapped in Gold and Silver 2000

Queridos amigos, la Navidad es todo acerca de los regalos. Cuando yo era un niño, mis padres me decían que el Niño Jesús me va a dar un juguete si yo era un buen chico. La mañana de Navidad era fantástica, despertar y encontrar un juguete y dulces en mi cama. Pero entonces alguien en la escuela me dijo que no era Jesús, sino mis padres que me trajeron los regalos. ¡La magia de la Navidad se había ido!

Más tarde me enteré por las Escrituras que Jesús nos da la vida, nuestro pan de cada día y todo lo que tenemos. Fue Jesús, después de todo, ¡quien me dio los regalos en la mañana de Navidad! Además he descubierto que el mayor regalo es Jesucristo mismo. Tanto amó Dios al mundo que dio a Su Hijo. “El don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23). El día de Navidad es muy corto para celebrar la gracia y la bondad de Dios. Si hemos recibido a Jesús por la fe, tenemos toda la vida y la eternidad para disfrutar y alabar a Dios por Su don increíble.

Que la paz y la alegría de Cristo estén con ustedes y sus seres queridos. Joe y Joanne, y nuestros hijos, John, Elizabeth y Mari.

SÓLO PARA CATÓLICOS

La suficiencia de la fe

Diciembre 2014

Joe Mizzi

catecismo

“Pero al que no obra, pero cree en Aquél que justifica al impío, su fe le es contada por justicia” (Romanos 4:5).

La Biblia enseña claramente que el hombre es justificado por la fe. ¿Pero basta la fe? ¿Es suficiente o tenemos que añadir algo más… como los méritos de nuestras obras?

La Biblia responde a esta importante pregunta directamente. “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley” (Romanos 3:28), y de nuevo, “Ahora bien, al que obra no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda. Pero al que no obra, pero cree en Aquél que justifica al impío, su fe le es contada por justicia” (Romanos 4:4-5).

¡Qué increíble declaración! Es “al que no obra” el que está justificado. Él no dice que Dios justifica al hombre que tanto obra y cree. ¡Él justifica al que cree y no obra!

Sin duda, el apóstol no quiso decir que un cristiano no debe hacer buenas obras durante su vida. Eso sería una contradicción a lo que él mismo y el resto de la Biblia enfatiza una y otra vez. ¿Pero qué quiere decir? ¿En qué sentido, entonces, se excluyen las obras?

El apóstol deja fuera a las obras humanas como la base para la justificación. Él no permite la adición de un solo poquito de esfuerzo humano para ese fin. ¡Esto es difícil para el orgullo humano aceptar! Si quiero ser justificado necesito venir a Dios con las manos vacías, creyendo en Él, sin reclamar ningún mérito para cualquier bondad que yo pueda haber hecho o cualquier bien que voy a hacer durante mi vida cristiana. Si no fuera así la justificación no hubiera sido por gracia.

La fe se corresponde exactamente con la gracia; el cristiano confía en Dios para darle el don de la justicia en lugar de intentar ganarlo por sus esfuerzos. “Por tanto, es por la fe, para que sea por gracia; a fin de que la promesa sea firme” (Romanos 4:16). Mientras que las obras realizadas con la intención de obtener la justificación niega la gracia. Las Escrituras nos advierten: “Cristo ha venido a ser sin efecto para vosotros los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído” (Gálatas 5:4).

Imagina a un pobre mendigo sentado en un rincón, indigente, con hambre y sed. te da lástima. Así que vas a un restaurante de comida y le compras una comida y una bebida caliente. Cuando le presentas este regalo a este hombre, insiste en darte unas monedas. Tú no aceptarás el dinero, ¿verdad?, porque quieres ayudarlo como un acto de generosidad y bondad. ¡Tú simplemente quieres que él tome la comida, agradezca y coma! Dios quiere que recibamos el don de la justificación por la fe y disfrutar de él. Él no nos está pidiendo pago alguno.

La fe apunta lejos de nosotros mismos y de nuestros méritos hacia Cristo, quien por Su vida sin pecado y Su sacrificio en la cruz adquirió el don de la justicia para Su pueblo. La fe dice: Aunque yo no soy digno, a pesar de que soy culpable, estoy plenamente convencido de que Cristo quita todos mis pecados, y por eso Dios me declara justo por Su bien. Con todo mi corazón yo confío en Él solamente.

La fe es la mano que recibe de Dios el don de la justicia de Jesucristo. La fe es suficiente ya que se apodera de Cristo, y es todo lo que necesitamos para estar de pie justo delante de Dios. El mismo Señor es nuestra justicia.

——-

P.D.

Un amigo cristiano escribió acerca de este artículo: “¿No dice otra parte de la Escritura que la fe es fe muerta sin obras? ¿La fe muerta no salva o sí? ¿No hará esto que muchos cristianos se auto-engañen por ‘sin obras está bien para mí’?”

Tiene razón: ¡La fe muerta no salva!

¡Pero la fe viva en Cristo salva!

Se salva por lo que Cristo hizo en la cruz, y no por el mérito de las obras que lo acompañan (como enseña la Iglesia Católica Romana).

En este momento estoy preocupado por los millones de católicos que se les ha enseñado el falso evangelio de la salvación por la fe más el mérito de sus obras. Ellos no dependen por completo y exclusivamente de Cristo y de los méritos de su cruz para la salvación, porque se les ha dicho que deben añadir a su propia cuenta. Eso es mortal.

Por otro lado estoy igualmente preocupado por el falso evangelio en muchos círculos evangélicos que predican la fe sola, pero no les importa si la fe es real o no. La fe sin fruto no les conseguirá la vista de la ciudad eterna. Ese es el tema  de la Carta Electrónica Evangélica del mes de febrero [Leer el artículo de arriba, nota del traductor].

SÓLO PARA CATÓLICOS

Justificados por fe

Noviembre 2014

Joe Mizzi

SPCnov13

 “Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley ninguna carne será justificada” (Gálatas 2:16)

Los alimentos proporcionan nutrientes a nuestro cuerpo pero en realidad no nos harán ningún bien hasta que los tomemos y comamos. Jesús, el Pan vivo, da la vida eterna y el perdón, pero de nuevo, no vamos a experimentar ninguno de sus beneficios de salvación hasta que creamos en Él.

Las Escrituras dicen repetidas veces que somos justificados por la fe. La Biblia dice que “todos los que creen, son justificados” (Hechos 13:39), el pecador es justificado “por medio de la fe” (Romanos 3:25) , “justificado por fe” (Romanos 3:28), Dios justifica “por la fe” y “por medio de la fe” (Romanos 3:30), “justificados, pues, por la fe” (Romanos 5:1), un hombre está “justificado por la fe” (Gálatas 2:16), Dios justifica “por la fe” (Gálatas 3:8), la justicia es “por la fe” y “por la fe” (Filipenses 3:9).

La fe requiere, en primer lugar de un todo, el conocimiento de Jesucristo. El apóstol pregunta: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” (Romanos 10:14). No estamos llamados a creer en cualquier cosa que nos imaginamos, sino creer en Jesucristo, el Hijo eterno de Dios, que se hizo hombre, murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día.

Por otra parte, la fe implica el asentimiento o acuerdo con el mensaje del Evangelio. Muchas personas han oído hablar de Cristo, pero siguen sin estar convencidos de la verdad del mensaje. Ellos pueden saber los hechos pero no los aceptan. Por otro lado, los que creen están “plenamente convencido[s] que todo lo que Él había prometido, era también poderoso para hacerlo” (Romanos 4:21). Puesto que Dios promete la salvación a aquellos que vienen a Cristo, ellos le toman la palabra a Dios, plenamente convencidos de que Su palabra es confiable y verdadera.

Finalmente fe se expresa en la confianza, confiando y descansando en Cristo para la salvación. Pablo recordó al apóstol Pedro que ambos estaban convencidos de que el hombre es justificado por la fe en Cristo… y así, ‘cree en Cristo Jesús’ para su justificación. Su conocimiento del Evangelio, que evidentemente creyeron que era verdad, les llevó a poner realmente su confianza en Jesús.

Una vez mi hijo estaba jugando en el jardín de su abuelo. Él era un niño pequeño en ese momento, con ganas de descubrir el mundo que le rodea… y como cualquier padre sabe, ¡eso deletrea peligro! Para mi horror descubrí que se había encaramado en el techo del cobertizo. El niño estaba en el borde mismo y podía caer en cualquier momento. Corriendo en su ayuda, me puse debajo de él y le dije: ‘¡John , ven!”. Y lo hizo. Él simplemente saltó a la seguridad de mis brazos.

No sé lo que pasó por su mente, pero es evidente que él estaba seguro de que yo era lo suficientemente fuerte como para atraparlo y que no iba a dejar que se cayera al suelo. Pero tal vez no pensó mucho, simplemente confió en mí.

Eso es lo que estamos llamados a hacer. Jesús es capaz de salvar hasta lo sumo a los que vienen a Dios por medio de Él. Cuando escuchamos Su voz en el Evangelio llamándonos, ‘¡Ven!’ Debemos saltar a Sus brazos con una fe infantil. Debemos ponernos en Sus manos , y Él sin duda nos salva de la condenación y el peligro de castigo eterno, porque las Escrituras nos aseguran que Dios es “el que justifica al que cree en Jesús” (Romanos 3:26).

SÓLO PARA CATÓLICOS

Justificado por gracia

Octubre 2014

Joe Mizzi

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“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios; siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:23-24)

La gracia es hermosa. Captura la bondad y la cariño del corazón de Dios hacia Su pueblo. ¿Qué significa “gracia” realmente? La Biblia contrasta gracia con los salarios o pagos que recibe un trabajador por su trabajo. “Ahora bien, al que obra no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda” (Romanos 4:4). Los méritos de los trabajadores es su pago. La gracia es todo lo contrario de mérito; sino que es un regalo, un favor inmerecido.

Así que cuando la Biblia dice que somos justificados por la gracia significa que no nos lo merecemos. Por el contrario, ‘por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios’. No hemos obedecido Su ley, y como tal, merecemos ser condenados, pero Dios nos justifica.

Tampoco trabajamos, tal vez con la ayuda de Dios, para merecer nuestra justificación o parte de ella. Si tuviéramos que contribuir con algún mérito para nuestra justificación, no se podía decir por más tiempo que estamos justificados por la gracia. Como la Biblia dice en otra parte, “Y si por gracia, ya no [es] por obras, de otra manera la gracia ya no es gracia” (Romanos 11:6).

Pero la justificación es por pura gracia, como declara la Biblia. ‘Justificados por Su gracia como un regalo’. Es gratis. Dios justifica a los creyentes no porque Él es de alguna manera obligado a hacerlo, ni está de ninguna manera en deuda con nosotros, sino simplemente porque Él quiere ser bueno con nosotros. Nosotros no pagamos nada, no hacemos el trabajo para obtener nuestra justificación.

¡No es que la justificación sea barata! No nos cuesta nada pero en cuanto a Dios, ha dado a Su Hijo para pagar por este don inestimable. La justificación es “mediante la redención que es en Cristo Jesús”. El Hijo de Dios compró nuestra redención por Su sangre preciosa.

Cualquier intento de añadir nuestra obediencia a la ley para merecer la justificación es una negación de la gracia y la eficacia de la cruz de Cristo. “No desecho la gracia de Dios”, dice el apóstol Pablo, “porque si por la ley fuese la justicia, entonces Cristo murió en vano” (Gálatas 2:21).

Como creyentes cristianos no soñamos en rechazar la gracia o de poner en duda el poder de la cruz. Nunca dejaremos de alabar a Dios por perdonarnos el castigo que merecíamos, por enviar a Su Hijo a morir en la cruz en nuestro lugar, y para declararnos justos por causa de Jesús. Él nos salvó “para alabanza de la gloria de su gracia, en la cual nos hizo aceptos en el Amado” (Efesios 1:6). No es de extrañar que la gracia será el tema de nuestro canto de alegría por toda la eternidad.

***

Copyright © 2000 – 2014 Dr Joseph Mizzi, Sólo para Católicos

Citas bíblicas de la versión Reina-Valera-Gómez 2010

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