El valor crítico de la Biblia (Parte Dos)

EL LLAMADO DE BEREA

Octubre 2013

T.A. McMahon

 The Berean Call, October 2013

Toda la Biblia es profecía, con Dios predicando y profetizando. Cuando Dios predica o profetiza a través de Sus profetas, Él incluye todo lo que Él quiere que la humanidad sepa y haga, incluyendo Sus atributos, Sus mandamientos, Sus instrucciones, Sus correcciones, Sus bendiciones y así sucesivamente.

Más allá del conocimiento que Dios existe y que Su palabra es la comunicación directa con la humanidad, el predecir, el presagiar, es una manera que Dios informa y en algunos casos advierte a Su gente de eventos que van a ocurrir. Un ejemplo de cientos que se dan en el Antiguo Testamento se encuentra en Génesis 15, donde Dios le dice a un hombre de edad avanzada, Abraham, que él tendría un hijo y que sus descendientes (400 años después) tomarían la tierra que Dios le había prometido. Otro ejemplo se encuentra en Jeremías 25, que contiene la profecía de Dios acerca del cautiverio Babilónico de los Israelitas que iba a durar 70 años.

El Nuevo Testamento contiene cientos de profecías, muchas de las cuales ya han ocurrido, otras que todavía no se han realizado. Todo eso hace hincapié acerca del valor crítico de la Biblia para la generación venidera. ¿En qué manera? Bueno, eso es algo bastante simple.

Si un creyente lee la Biblia constantemente y diligentemente (es decir seriamente y no leyendo un versículo aquí y otro versículo por allá, dependiendo de qué humor se encuentre) y no es “alimentado con cuchara” sino que está leyendo y estudiando la Palabra de Dios por sí mismo, se dará cuenta de los eventos proféticos, cuando ellos ocurren durante su vida en esta tierra o cuando empiezan a hacer su aparición. Sin éste conocimiento, un creyente es vulnerable a una seducción de movimientos antibíblicos; enseñanzas, prácticas y agendas que no son Bíblicas, pero que parecen ser verdaderas, como podemos leer en Proverbios 14:12: “Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaba por ser caminos de muerte”. La muerte en las Escrituras no significa necesariamente una muerte física, pero sí incluye una separación de Dios. En la muerte física, el alma y el espíritu son separados del cuerpo. En el proverbio que se acaba de mencionar, significa una separación de la verdad.

La consecuencia es que la decepción es como “un caballo sin freno”, es algo descabellado, porque sin el conocimiento de lo que la Biblia claramente enseña, un creyente no reconocerá las agendas engañosas y antibíblicas que la humanidad está propagando. Por ejemplo, el mundo se ha propuesto en diferentes formas de preservar y de restaurar el planeta en que vivimos, dándonos advertencias del supuesto calentamiento global, promocionando el control de la población como también preocupaciones acerca de la comida y del agua potable que según ellos son limitadas y puedan acabarse en un futuro no muy lejano. Estos temas o preocupaciones están primeras en la lista de las agendas del mundo porque la supervivencia de la Tierra es su única esperanza.  Eso es todo lo que el mundo tiene en lo que se refiere al futuro.

Los Cristianos Bíblicos deberían también tener inquietudes acerca de la administración de la Tierra con la que Dios nos ha bendecido, pero dentro el contexto de lo que la Biblia nos enseña acerca de lo que va a ocurrir. Si fuera así, como debería ser, entonces ¿por qué la mayoría de los que profesan ser Cristianos apoyan o se conforman y participan con las varias agendas de restauración que el mundo fomenta y que está en desacuerdo con lo que la Biblia enseña?

Por ejemplo, los Amilenialistas, aquellos Cristianos quienes rechazan la creencia literal del milenio, el reino de Cristo en este planeta, y ven la Tierra y el reino como un proceso de restauración antes que Cristo retorne físicamente.  Esta afirmación asume que Satanás  ha sido confinado y aprisionado y que las cosas están mejorando cada día. El Amilenialismo es la creencia escatológica más común entre los que profesan ser Cristianos. Es la doctrina de los Católicos Romanos, de la iglesia Ortodoxa Griega y Rusa, de los Presbiterianos, Anglicanos, Episcopales, la Iglesia de Cristo, de algunos Bautistas Independientes y de la mayoría de los Calvinistas (con algunas excepciones notables).

Los Dominionistas, la mayoría de los cuales son Carismáticos y Pentecostales, creen que Cristo no puede regresar a la Tierra hasta que Su Reino sea restaurado por intermedio de un ejército de nuevos profetas y apóstoles. Ellos declaran que estas posiciones se están cubriendo, o están siendo tomadas, por la gente joven de la generación venidera.

Y también existen otros Cristianos que están en otras formas de restauración, como la organización global creada por Rick Warren llamada P.E.A.C.E. (PAZ), que es el evangelio social de la Visión Mundial y de la Izquierda Religiosa Socialista (también conocida como Cristianismo Progresivo). La meta de esta organización es el resolver los problemas mundiales de pobreza, injusticia social, abuso ambiental y corrupción política a través del Ecumenismo Religioso y activismo político. A medida que la iglesia trata de corregir la llamada injusticia social en el mundo, ha habido un apoyo al “Palestianismo Cristiano” de parte de la juventud moderna. Algunos líderes evangélicos muy influyentes han acusado a Israel de ser un gobierno ilegítimo en una tierra que pertenece a los Palestinos. Este es un terreno resbaladizo que fomenta el anti-semitismo. En las palabras del hereje y ex-arzobispo Desmond Tutu: “Nosotros queremos ver un fin a la ocupación en Palestina por Israel y también un fin a la opresión de su gente”.

En las Escrituras no hay ningún lugar en que estas agendas tengan algún apoyo. Lo que todos estos programas y puntos de vista tienen en común es un erróneo entendimiento de la Biblia que se manifiesta en la siguiente manera:

1) Ignorancia de la enseñanza Bíblica.

2) Distorsión de la Palabra de Dios para acomodarla a sus agendas.

3) Rechazo de las enseñanzas Bíblicas, sin considerarlas como la Palabra de Dios.

Si un creyente no está al tanto, o ignora, la escatología de la Biblia (las enseñanzas de los últimos tiempos, que no son complejas ni esotéricas), él o ella se encontrará en una posición de contribución a un programa, a una agenda, que está en contra a lo que la Biblia dice que acontecerá.

Por ejemplo, el programa Bíblico nos dice que el próximo reino en la Tierra no va a ser el reino de Cristo sino el reino del Anticristo, que durará por siete años. Así que, ¿estoy yo sugiriendo que algunos Cristianos, incluyendo verdaderos creyentes, están ahora apoyando el desarrollo de la religión y el reino del Anticristo? No, no estoy sugiriendo tal cosa, lo estoy diciendo directamente, porque el escenario ya está tomando forma. Y la razón fundamental por la que estos Cristianos han sido seducidos y están ahora trabajando para el Adversario es porque ellos no saben lo que la Biblia nos dice, porque no la están estudiando. O ellos no están creyendo lo que están leyendo y consecuentemente no están haciendo lo que la Biblia nos dice que hagamos.

En nuestra Hoja Informativa del mes de Agosto publicamos un artículo del libro de Dave Hunt titulado “Cuenta Regresiva a la Segunda Venida”. En tal artículo, Dave nos informa de ciertas características del Anticristo que la mayoría de la gente no está al tanto. El Anticristo no va a aparecer, en las palabras de Dave, como “un siniestro personaje quien manifiesta su maldad abiertamente”. Él será una obra de arte hecha por Satanás transformado en un ángel de luz y un ministro de rectitud, un Cristo falso a lo máximo. Las Escrituras nos enseñan que los verdaderos Cristianos serán arrebatados antes que el Anticristo sea revelado, por lo tanto, no tenemos por qué preocuparnos  ¿verdad? Bueno, eso no es verdad. La preparación de la religión y el reino del Anticristo, que sucede antes que Él sea revelado, ha estado ya en preparación y en funcionamiento desde la decepción y seducción de parte de Satanás a Adán y Eva en el Jardín del Edén. Y está aumentando en el tiempo presente a una velocidad alarmante. Esto es lo que Jesús indicó que tomaría lugar cuando Sus discípulos le preguntaron acerca de los últimos días poco tiempo antes de Su venida. Él caracterizó aquellos días con esta advertencia: “Mirad que nadie os engañe” (Mateo 24:4), “Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuera posible, aún a los escogidos” (Mateo 24:24).

Las advertencias de Jesús continúan en Lucas 18:8: “Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”  El apóstol Pablo nos da una razón más poderosa de por qué la apostasía se desarrollará a una velocidad vertiginosa: “Porque llegará el tiempo en que no van a tolerar la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de maestros que les digan las novelerías que quieren oír. Dejarán de escuchar la verdad y se volverán a los mitos” (2 Timoteo 4:3, 4).

Ellos (es decir, algunos y posiblemente la mayoría de los Cristianos) no van a tolerar la sana doctrina, es decir, las enseñanzas de las Escrituras. Siendo así el caso, van a adoptar cualquier creencia que se sienta cómoda a los deseos de la carne. Indudablemente se alejarán de la Palabra de Dios (Hebreos 2:1), muy a menudo como a consecuencia de la manera de vivir que han elegido y que está en conflicto con las enseñanzas Bíblicas. En todo caso, ellos han rechazado la verdad, o probablemente nunca la reconocieron o aceptaron.

Las palabras de Pablo a los ancianos de la iglesia de Éfeso (Hechos 20:27-31) no puede ser más pertinente para una época como la presente cuando nuestro discernimiento Bíblico es más necesario que nunca. Consideremos éstos versículos, línea por línea, y oremos para que el Espíritu Santo nos ayude a llevarlos a nuestros corazones y nos enseñe la mejor manera de aplicarlos.

“Porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios” (Hechos 20:27)

Todo el consejo de Dios se encuentra desde Génesis hasta el Apocalipsis. Si nosotros no estamos familiarizados con estas enseñanzas, de nada nos ayudará las palabras de Pablo.

“Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hechos 20:28)

Probablemente no seremos líderes de una congregación, pero sí somos padres, abuelos, madres, abuelas, hermanos mayores, tías, tíos, aquellos que tienen ciertas responsabilidades o por lo menos la oportunidad de guiar espiritualmente a su propia familia.

“Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño” (Hechos 20:29)

Inspirado por el Espíritu Santo podemos apreciar la gravedad de las palabras de Pablo manifestando su preocupación por los hermanos de la fe.

“Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos” (Hechos 20:30)

Una multitud de líderes religiosos muy conocidos y quienes se llaman evangélicos pero quienes están hablando “cosas perversas” (enseñanzas y prácticas que no son Bíblicas) están trabajando tiempo extra para apartar a los discípulos de la verdad. Muchos de aquellos que han sido seducidos, son nuestros hermanos y hermanas en Cristo, jóvenes y adultos.

“Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno” (Hechos 20:31)

Al analizar estos versículos de Pablo yo antes pensaba de la siguiente manera:

Pablo… ¿Qué te sucede? Tú no tienes que luchar con el cable TV… con revistas antibíblicas como la revista Carisma… ni tampoco tienes que luchar con la Nueva Reforma Apostólica… con el Cristianismo de hoy en día (o mejor dicho con el anticristianismo de hoy en día)… con la llamada Psicología Cristiana… con la Teología de Reemplazo… con la Iglesia Emergente… con el Movimiento Contemplativo… con el Cristianismo de la derecha… o con el Cristianismo de la izquierda (o el Cristianismo Progresivo), etc…, etc…, etc.; entonces me di cuenta de lo que yo había omitido. No es tan importante con lo que Pablo tuvo que luchar sino que su corazón estaba puesto en la pureza bíblica y en el mantenimiento de la verdad por sus hermanos y hermanas en Cristo. Era su amor por sus hermanos en la fe y su constante inquietud de que ellos pudieran ser seducidos y perder su fe y dejar de ser fructíferos. Esto es razón suficiente para que todos nosotros examinemos nuestros propios corazones ahora que la apostasía está atrapando a creyentes, particularmente aquellos en la generación venidera. Yo espero y oro que estaremos examinando nuestros corazones y prestando nuestra atención a la preocupación en la oración, hasta las lágrimas, del apóstol Pablo.

Nuestra misión en esta tierra y en el tiempo que nos queda es la de ser sembradores e irrigadores. Así como Pablo escribe en 1 Corintios 3:7: “Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento”.

Lo que está sucediendo en este mundo y en la iglesia a veces parece ser abrumador. Eso es porque aquellos quienes promulgan estas agendas antibíblicas están trabajando tiempo extra, y la situación está empeorando.  Pero este es el problema de Dios y no de nosotros. Él puede cambiar todo. Nosotros no podemos. Aunque no veo ninguna indicación en las Escrituras que vaya a ocurrir un cambio radical a lo que está sucediendo y que tal cambio sea parte de Su plan antes que Él regrese. Aun así Él nos ha dado un trabajo por hacer, un trabajo que yo personalmente no creo que sea una “operación de rescate”. Tenemos la obligación de informar a las personas acerca de la verdad de Dios cuando Él nos presente la oportunidad. No será eso por nuestra fuerza o por nuestro poder sino por Su Espíritu. Ya sean jóvenes o cualquier otra persona, nosotros vamos a ministrar a aquellos quienes expresan el deseo de recibir la verdad. Esto puede significar muy pocos por cierto tiempo, ya sea si la persona tenga el deseo de creer en el Evangelio para salvación o para salvar a la persona de una enseñanza falsa que vaya a destruir su fe y el ser fructíferos.

Sabiendo y poniendo en práctica lo que la Biblia dice es la esencia de su valor crítico. Sí, la verdadera fe está secándose en todo el mundo, así como Jesús declaró que iba a suceder antes de Su regreso. Por otra parte, el Salmista, en el Primer Salmo nos da la acción preventiva que nos mantendrá espiritualmente hidratados:

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,

Ni estuvo en camino de pecadores,

Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;

Sino que en la ley de Jehová está su delicia,

Y en su ley medita de día y de noche.

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,

Que da su fruto en su tiempo,

Y su hoja no cae;

Y todo lo que hace, prosperará.

No así los malos,

Que son como el tamo que arrebata el viento.

Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio,

Ni los pecadores en la congregación de los justos.

Porque Jehová conoce el camino de los justos;

Mas la senda de los malos perecerá”.

El estímulo, el aliento, el ánimo que nos da la Biblia en este Salmo o en cualquier otra parte de la Palabra de Dios no es alterada por lo que el mundo o el Adversario está tramando en contra de los creyentes. Es aplicable solamente si el creyente está dispuesto a obedecer y a diligentemente y fielmente leer y hacer lo que las Escrituras instruyen. Y cuando eso se haya hecho él “será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”.

TBC

The Berean Call

Un pensamiento en “El valor crítico de la Biblia (Parte Dos)

  1. Toda la Biblia es profecía, con Dios predicando y profetizando. Cuando Dios predica o profetiza a través de Sus profetas, Él incluye todo lo que Él quiere que la humanidad sepa y haga, incluyendo Sus atributos, Sus mandamientos, Sus instrucciones, Sus correcciones, Sus bendiciones y así sucesivamente.

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