El Presagio: Un asunto de discernimiento crítico

EL LLAMADO DE BEREA

Por T.A. McMahon

 

El Presagio es una novela que está siendo muy popular entre los Cristianos y entre los que no lo son, inclusive ha llegado al primer puesto en la lista de libros que son más populares en la famosa publicación “The New York Times”.  Lo que hace este libro digno de ser examinado y analizado, al igual de otros libros en que hemos hecho lo mismo, es que ofrece una oportunidad importante para que los creyentes puedan ejercitar una crítica de discernimiento.  En este caso, el autor de este libro, Jonathan Cahn, cree haber descubierto señales proveniente de Dios que se encuentran en el Antiguo Testamento y que son dirigidas y aplicables a los Estados Unidos, refiriéndose en particular a los eventos que ocurrieron durante el ataque terrorista de Setiembre 11, 2001.  Desde el momento que El Presagio es una novela de ficción con una gran dosis de escritos que no son ficción (pasajes de las Escrituras), ésta crítica incluye dos aspectos: 1) el aspecto personal, que es una opinión subjetiva y 2) una crítica más objetiva, acerca de cómo el autor aplica o el uso de las Escrituras en su novela.

Cuando leemos una historia de ficción o vemos una película, nuestra evaluación es casi siempre subjetiva, es decir que decimos lo que nos gusta o lo que no nos gusta acerca de tal libro o tal película.  Como un crítico de arte que no es educado en la materia podría decir: “¡Yo no sé mucho acerca de arte, pero si sé lo que a mí me gusta!” Aún el aficionado al arte con cierto conocimiento muy rara vez va más allá de lo subjetivo, aunque tenga mucho más que decir que un amante del arte cuando evalúa un trabajo de arte,  en conclusión, es solamente su opinión.

En mi opinión El Presagio es un guión, un tema o una sinopsis pobre y deficiente, y digo que es un “guión” porque se lee como solamente un guión o una sinopsis que como una novela, carece de todos los elementos que se necesitan para lograr un trabajo de ficción de primera clase o de un alto nivel.  Esta novela trata de acomodarse en el mismo nivel o en la misma clase de “El Tesoro Nacional” o el “Código DaVinci”,  pero en mi opinión fracasa rotundamente, y yo no soy ningún admirador de “El Código Da Vinci”.  La redundancia o repetición a través del libro es insoportable.  Si eso fuera eliminado, El Presagio pudiera haber sido reducido a la mitad de su tamaño.  Aunque el diálogo es repetitivo, aún así muy poca información acerca de los personajes es dada, con el resultado que no llegamos a conocer a los personajes del libro de la misma manera que no conoceríamos a un extraño con quien compartiéramos un asiento en el tren durante un viaje de tres minutos.

Un buen trabajo de ficción tiene drama.  El Presagio se lee como si fuera un seminario de nueve partes, terminando con un folleto o extensión de dos capítulos.  Realmente a mí me agradaron aspectos de los dos últimos capítulos (aunque pensé que nunca iba a llegar a este punto cuando sufría a través de los capítulos anteriores).  Si hubiera habido una presentación clara del evangelio, éstos capítulos hubieran sido la base para un buen tema, pero definitivamente no para un trabajo de ficción.  Una vez más, lo que yo estoy expresando son solamente mis opiniones.  No me queda duda alguna que algunos estén en desacuerdo, especialmente aquellos que son aficionados o seguidores de este libro.

Por otra parte , aunque El Presagio es un trabajo de ficción que invita o provoca a una crítica subjetiva, hace muchas demandas o afirmaciones en lo que respecta a señales verdaderas o presagios provenientes de Dios, y los intenta justificar citando pasajes de las Escrituras.  La Palabra de Dios, sin embargo, no es ficción y eso obliga a llevar El Presagio a una evaluación realista y verdadera, porque la Biblia es la verdad objetiva de Dios.  Por lo tanto, podemos retar o desafiar las afirmaciones que Cahn hace objetivamente escudriñando las Escrituras para ver si en realidad lo que dice él es verdad  (Hechos 17:11). Como escribió Isaías: “¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido”(Isaías 8:20). Jesús reforzó las exhortación de Isaías en Su oración  hacia los creyentes dirigiéndose a su Padre: ” Santifícalos [significando sepáralos] en tu verdad; tu palabra es verdad” (Juan 17:17).

El llamado de trompeta de El Presagio, que parece ser muy sincero y es una cosa en que todos los Cristianos deben estar de acuerdo, es que la gente de América debe arrepentirse de sus malos caminos y buscar o regresar a Dios con toda sinceridad, a lo cual decimos todos ¡Amén!  Pero, el mayor problema es la manera en que éste trabajo de ficción trata de estimular o incentivar tal arrepentimiento.  Esta novela declara que Dios ha enviado señales, nueve avisos o presagios, a los Estados Unidos para despertar a la gente de su modorra espiritual, para que el país preste atención, se arrepienta y como consecuencia escape del juicio que se avecina.  Si Cahn está equivocado acerca de estos presagios, y multitudes creen lo que él afirma, entonces eso quiere decir que Cahn los ha llevado al desvío.  Esto es un tema muy serio y lo identificaría como un maestro falso.  El enseñar a la gente de Dios algo equivocado o falsas enseñanzas lleva unacondena muy severa. “Hermanos míos, no pretendan muchos de ustedes ser maestros, pues, como saben, seremos juzgados con más severidad” (Santiago 3:1).

Los principales personajes en la historia son un periodista y un misterioso profeta.  El evento contemporáneo central relacionado con los presagios ocurre en Setiembre 11, 2001, durante el ataque al Centro Mundial de Comercio en la ciudad de Nueva York.  A medida que la historia ficcional se desarrolla, es revelado que los presagios o las advertencias y el juicio están directamente relacionados a una profecía que se encuentra en el libro de Isaías.  Es aquí, en Isaías 8:20, donde el mayor impacto del libro falla miserablemente: el autor Jonathan Cahn ha declarado, no de acuerdo a la Palabra de Dios,  sino que ha aplicado erróneamente las escrituras en un atentado de respaldar, apoyar y dar un significado a sus propias ideas en el tema principal de El Presagio.

Cahn dirige casi todas sus conclusiones conectando América con Israel basándose en  un versículo: Isaías 9:10.  Para empezar, este versículoaplica solamente a las tribus del Reino del Norte que es Israel, quienes junto con el Reino del Sur, Judá, componen la gente con quienes Dios hizo pacto.   A través de todo el libro, los Estados Unidos es presentado implícitamente como una nación que tiene un pacto con Dios.  Eso no es verdad, Dios hizo Su pacto con sólo una nación, la nación de Israel.  Este es un error crítico del libro.  Aunque esto haya sido pasado por alto por alguien deseoso de identificar o reconocer a los Estados Unidos en la profecía de Isaías, uno debe leer todo el contexto, que empieza con el versículo8 y que sigue hasta el versículo21 del capítulo 9.

Cahn es incoherente entre el juicio de Dios y la advertencia de Dios, dando mucho más énfasis a la advertencia mientras que promueve la idea que si los Estados Unidos presta atención a las advertencias y se arrepienten de sus malos caminos y regresan a Dios, la restauración y las bendiciones vendrán a continuación.  Aunque esa   recomendación es verdadera y aplicable para cada individuo que regresa o busca a Dios, Cahn elige el versículoequivocado para dar su advertencia a América.  En realidad, todo el contexto de Isaías 9:8-21 es una profecía de juicio terrible y devastador. Dios declara que Él enviará contra Israel a sus enemigos para que se los “devoren”(verso 12), destruyendo sus líderes corruptos y profetas mentirosos (vv. 15-16), y a pesar de todo esto, Su enojo no se abatirá y en Su ira Él no les mostrará misericordia. Tal carnicería resultaría en guerras civiles entre las tribus de Israel, hermano contra hermano, con completa destrucción, hambre, canibalismo (vv. 19-20), y finalmente cautiverio por el enemigo.  Aún así  “Ni con todo esto ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida” (v.21).  Ninguna “advertencia” o “presagio” podemos detectar o es dado a entender en estos versículos.

El aislamiento que hace Cahn de Isaías 9:10 y su interpretación simbólica de ese versículoal acomodarlo en el ataque por los musulmanes en  Septiembre 11, 2001, es totalmente ridículo. (Es también significativo que en ningún lugar del libro está el término “Islam” o “musulmán” mencionado).  Uno puede hacer la siguiente pregunta: ¿qué persona razonable y con sentido común puede asociar la tragedia de 9/11 con los versículos del profeta Isaías que se refieren al juicio de Dios sobre el Reino del Norte de Israel?  Es más, un análisis superficial  de la historia de los Estados Unidos nos puede dar a entender que hubieron eventos mucho más devastadores que lo que ocurrió en 9/11.  Podemos citar lo que ocurrió en la ciudad de Washington cuando en 1812 la incendiaron y la saquearon, la guerra civil, el ataque a Pearl Harbor, la debacle en Vietnam, etc.  Ignorando tales eventos, Cahn enfoca solamente en la devastación del terreno donde ocuparon las torres gemelas como verificación que Dios ha quitado Su “cobertura de protección” a los Estados Unidos.  La manera en que Cahn decide qué eventos de la historia contemporánea Dios usa para Sus propósitos específicos es inquietante y preocupante.  ¿Son estos los puntos de vista proféticos de Cahn o son solamente sus especulaciones?  Si son sus profecías, él está en arena movediza.

Para muchos, la selectividad de parte de Cahn crea el ímpetu o las partes más sobresalientes del libro.  Una y otra vez, como G. Richard Fisher de la organización llamada “Extensión de la Libertad Personal” ha notado, “Cahn está jugando con el antiguo error de decir que la similitud significa identidad”.  Los nueve presagios son selectivamente (y erróneamente) tomados de las Escrituras y son dados con cierta vida cuando son comparados con los eventos del 9/11, y después son identificados con Isaías 9:10.  Eso en un método deficiente.  Fisher explica, “Similaridad no es identidad.  Un billete de $100.00 dólares es similar a un billete que se usa en el juego de Monopolio, que es papel, con números y que también se le llama dinero”.  El tratar o atentar de identificarlos más allá de esa similitud, es como pagar las cuentas de la casa con dinero del juego de monopolio, las consecuencias son desconcertantes y vergonzosas.

Isaías 9:10 no puede ser identificado con América y con el 9/11, y eso es todo lo que uno tiene que entender para rechazar el libro de Jonathan Cahn.  Pero, para aquellos que están enamorados de El Presagio y que todavía no están convencidos de sus serios problemas bíblicos, consideren algunos de los presagios (no tenemos espacio para evaluar todos ellos). Las higueras (cabrahígos) y las vigas de cedro (cedros) son mencionados en Isaías 9:10. “Si se caen los ladrillos,reconstruiremos con piedra tallada; si se caen las vigas de higuera, las repondremos con vigas de cedro”.  Este pasaje usa higueras como una metáfora por árboles débiles que son reemplazados por cedros  más fuertes y más grandes, en un acto de desafío por parte de los Israelitas, quienes no se sometían a Dios.  Cahn pone su énfasis en una higuera en particular  y dice que es un tipo de cedro que fue reemplazado en la localidad donde las torres gemelas estaban localizadas y esto lo atribuye a un presagio conectado con Isaías 9:10.  Aunque existe una similitud, se requiere una gran cantidad de manipulación de parte de Cahn en su intento de conectarlo con la profecía de Isaías.  El contexto no ofrece justificación a las aserciones de Cahn.

Otro presagio o advertencia a  América es lo que se refiere a “La Torre”.  Cahn aparentemente le cuesta trabajo hacer una conexión bíblica con una torre, excepto a una referencia vaga que el personaje principal hace cuando él es preguntado cómo él podría saber la representación gráfica de la Torre de Babel.  Él contesta, “No sé cómo la torre de Babel lucía, pero he visto ilustraciones de tal torre”. Pasando por alto esa ridícula declaración, Babel no era una torre Judía.  Pero aún así, Cahn encuentra una torre Judía que él cree  puede acomodarla en su narración.  Pero él ha tenido que ir a la “Versión de los Setenta”, traducción de las escrituras Hebreas al idioma Griego, para lograrlo.  Isaías 9:10 en el Griego es traducida de esta manera:

“Los ladrillos han caído, pero vamos, nosotros construiremos otros,y los haremos de piedra, y cortemos higueras y cedros, y edifiquemos para nosotros una torre.”

Así,  de ésta manera, Cahn tiene su “torre”,  pero no sin un ciertos problemas inherentes que salen a la luz en los  “presagios seis y siete”.  Estos presagios sólo tienen sentido si el cedro reemplaza a la higuera.  La traducción Griega dice que “higueras y cedros” son “cortados”; el idioma Hebreo dice que las higueras (plural) serán cambiadas por los cedros (plural).  Al parecer Cahn no puede tener ambos, su “torre” de la “Traducción de los Setenta” y su (singular) “cedro de reemplazo” del idioma Hebreo. Estos se contradicen el uno al otro.

Existen muchos otros problemas con los presagios, aunque hayan sido seleccionados subjetivamente y selectivamente por Cahn.  También se puede decir que el autor hace referencia a una información muy intrigante relacionada con los eventos de 9/11, cuando trata de conectar el “Shemitah” Judío, la ley del Tora de permitir que la tierra descanse y la eliminación de deudas durante el séptimo año al término del ciclo de siete años, como una advertencia a los Estados Unidos.  No importa realmente las conjeturas que uno pueda hacer en lo que se refiere al significado de la caída de la Bolsa de Valores ocurrir el primer día del “Shemitah”,  ya que el “Shemitah” en sí no tiene ninguna aplicación con nada ni nadie, excepto con la nación de Israel.  Nunca el “Shemitah” fue aplicado a las naciones Gentiles, ya sea en práctica o en forma figurativa en las Escrituras.  El sobreponer una conexión con América es solamente eso, una sobreimposición.

Otra imposición de la imaginación de Cahn es su sugerencia que la inauguración de George Washington en la ciudad de Nueva York fue una “consagración” de América con Dios similar a la consagración de Salomón del Templo en Jerusalén.  Solamente el comparar estos dos eventos está al borde de la blasfemia, especialmente porque la historia revela que rituales masónicos fueron parte de la inauguración de Washington, como también la doctrina de “salvación por obras” que era parte del discurso que hizo Washington.  Era más apropiado para el dios de la Logia Masónica, el Gran Arquitecto del Universo, que para el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de la Biblia.

Parte del dilema en criticar El Presagio es, si el error fundamental en el libro no es reconocido (que América tiene alguna clase de convenio con Dios, y que existe una correlación directa entre Israel y los Estados Unidos en los eventos de 9/11 y después de ellos), entonces eso abre la puerta para la aceptación de las muchas ideas erróneas del libro. Esto crea una percepción de “credibilidad” simplemente entrando en una discusión acerca de tales errores en el libro.  De todas maneras, muchos de estos errores son tan obvios que el llamarle la atención de tales errores a alguien que está cautivado con este libro, puede ser de mucha ayuda para esa persona.

Una nota final, todos nosotros sabemos que “uno no debe juzgar al libro por su portada” y eso es una declaración razonable.  Pero yo, por  lo general, escudriño las portadas de los libros para saber quién o quienes están endorsando tal libro o tal  publicación.  Esto no es necesariamente una prueba sin fallas pero sí me da una indicación y una “alerta de discernimiento” si lo que yo descubro produce cierta alarma.  En el caso de El Presagio, una alarma muy ruidosa sonó cuando vi quién era el Editor.  Aunque la portada del libro dice “Front Line” (Primera Línea), es realmente un título de “Charisma Media / Carisma House Book Group”, que es una organización que publica la revista llamada “Charisma”(Carisma).  Para aquellos que no están familiarizados con la revista “Charisma”, podemos decir que no existe ninguna otra publicación que haya apoyado, promocionado cantidad de falsas doctrinas y falsos maestros, al igual que pastores que publican o promocionan enseñanzas falsas y contrarias a la verdad bíblica, como por ejemplo los llamados avivamientos espirituales de Toronto, de Brownsville, de Lakeland, de los Manifiestos Hijos de Dios etc.  Existe una cierta ironía en saber que en el capítulo 9 de Isaías, el capítulo clave de El Presagio, Dios hace descender Su sentencia, Su juicio sobre Israel por su “profetas mentirosos”.  Charisma, a través de los años ha presentado y promocionado a muchos individuos que corresponden a esa descripción.  Esto no quiere decir que arrojemos El Presagio en un barril de manzanas podridas, pero por lo menos esto le debe provocar a uno examinar su fruta muy cuidadosamente.  Jesús dijo, “un árbol corrupto no puede dar buena fruta” y “por su fruta uno los conocerá”.

Estos son unos días de una apostasía rampante y seductora.  Necesitamos, por lo tanto, escudriñar todo a base de las Escrituras para que no nos desviemos de la Verdad de Dios (Hebreos2:1). También necesitamos orar y apoyar a nuestros hermanos y hermanas en Cristo para que todos podamos discernir bíblicamente cuando seamos confrontados o presentados con las nuevas agendas, o movimientos o tendencias o el último libro que ha salido y que es muy popular, para así poder saber lo que está influenciando adversamente a las multitudes en el cuerpo de Cristo.

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