¿Quién puede entender el Evangelio?

EL LLAMADO DE BEREA

Por Dave Hunt

Los Calvinistas enfatizan que su teología está basada en sólida doctrina bíblica, ya que está “firmemente basada.. en la Palabra de Dios.”  Algunos han ido al extremo de afirmar que “sus enseñanzas fueron declaradas como la verdad por los mismos apóstoles” y hasta añaden que “Cristo realmente enseñó las doctrinas que han venido a conocerse como los ‘Cinco Puntos del Calvinismo'”.

De acuerdo a la Biblia misma, sin embargo, nadie debe aceptar tales afirmaciones sin antes verificarlas con las Escrituras.  Alguna doctrina que afirme o declare estar basada en la Biblia, debe ser comprobada y verificada con la Biblia, lo cual es una opción que está accesible a cualquiera que conoce la Palabra de Dios.  El confiar en supuestos expertos o en opiniones de otras personas es como ir en círculos.  No importa qué opinión sea aceptada, el resultado final va a ser el mismo: uno va a estar sujeto a una opinión humana.  Cada individuo debe verificar todas las opiniones directamente con la Biblia.  Y aún así,  personas me han dicho que debo mantenerme en silencio ya que solamente aquellos con conocimientos especiales son los únicos competentes para verificar el Calvinismo con la Biblia, una idea que en sí mismo contradice la Escritura.

Los habitantes de la ciudad de Berea, aunque no eran Cristianos, cuando Pablo les predicó por primera vez, aún así ellos “todos los días examinaban las Escrituras para ver si era verdad lo que se les anunciaba” (Hechos 17:11), y fueron elogiados como de poseer  “sentimientos nobles” por hacer eso.  Pero los líderes Calvinistas insisten que se requiere una especial ( y aparentemente bastante larga) preparación para cualquier persona que quiera examinar esa doctrina peculiar con la Biblia.  ¿Y eso por qué?

Después de todo la misma Biblia declara que un “joven” puede entender sus instrucciones y por lo tanto “limpiará su camino” (Salmo 119:9).  Hasta un niño puede aprender las Sagradas Escrituras a través de las instrucciones de una madre o de una abuela (2 Timoteo 1:5; 3:156).  Ciertamente Timoteo no era teólogo entrenado en un seminario, y aún así Pablo lo consideró competente para estudiar  y compartir la Palabra de Dios.  Si alguna experiencia especial es requerida para comparar y verificar el Calvinismo con las  Sagradas Escrituras, entonces eso sería prueba suficiente para demostrar que esta doctrina peculiar no proviene de una válida doctrina Bíblica.  Cualquier doctrina que sea tan enigmática, por definición misma, no puede derivarse de la Biblia, que en sí mismo declara haber sido escrita para el simple.

Muchos amigos, cuya obvia sinceridad es apreciada, me han informado que aunque yo cite los escritos de Juan Calvino directamente y correctamente, y  al mismo tiempo haga lo mismo con los líderes calvinistas de hoy en día, aún así corro el riesgo de no interpretar al Calvinismo correctamente.  Después de haber pasado muchas horas en discusión con amigos Calvinistas, ellos, sin embargo, todavía se atreven a decirme que yo no entiendo el Calvinismo.  ¿Cómo pueden ellos declarar que el Calvinismo es el verdadero evangelio y el verdadero Cristianismo? ¿Es posible que multitudes de maduros y fructíferos evangélicos hayan de alguna manera mal interpretado el evangelio y el Cristianismo?

En contraste: “Mas Jesús, llamándolos, dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él.” (Lucas 18:16, 17).

¿Debe el Calvinismo permanecer un misterio para el Cristiano común?  Si eso fuera verdad sería una prueba adicional que el  Calvinismo no es derivado de las Escrituras.  ¿Cómo puede algo tan complicado provenir de un libro sagrado como es la Biblia, en el cual una persona puede estar capacitada de meditar día y noche? (Salmo 1:1-2) ¿Y también pueda ser recibida con gozo hasta por un niño?  Si la nutrición esencial que la Palabra de Dios  provee es el sustento espiritual para el hombre (Deuteronomio 8:3) ¿puede acaso el Calvinismo ser el evangelio Bíblico y el Cristianismo Bíblico y al mismo tiempo ser tan complicado como para que el Cristiano común y corriente pueda entender?

¿Por qué el Calvinismo tiene que ser tan complejo y aparentemente un tema esotérico que requiere años para poder entenderlo?  Tal conclusión o actitud puede muy bien intimidar muchos en aceptar esta creencia solamente porque una serie de respetados teólogos y líderes evangélicos lo promocionan.  Seguramente la gran mayoría de Calvinistas son Cristianos comunes y corrientes.  Si uno toma tal actitud de invertir años para poder entender el Calvinismo y sin tener conocimiento de la intensa instrucción doctrinal que yo aparentemente carezco, me pregunto: ¿esos Cristianos Calvinistas, comunes y corrientes, pueden llegar a entender y aceptar el Calvinismo?

Muchos Calvinistas (no todos) están de acuerdo en los cinco puntos de tal religión.  Algunos insisten que hay hasta diez o más puntos de importancia.  Edwin H. Palmer, en su libro titulado: “Los Cinco Puntos del Calvinismo”, sugiere lo siguiente: “El Calvinismo no está restringido a solamente cinco puntos, en realidad tiene miles de puntos”.  Obviamente no es posible que podamos discutir todos esos supuestos puntos ya que Palmer mismo habla solamente de cinco.

Existen un número de desacuerdos entre los Calvinistas que creen en los “Cinco Puntos” y aquellos que creen en los “Cuatro Puntos.”  Por ejemplo, Lewis Sperry Chafer, el fundador del Seminario Teológico de Dallas, se identifica como un Calvinista de los “Cuatro Puntos” porque él ha rechazado la creencia de la Expiación Limitada. Laurence M. Vance declara que: “Muchos Bautistas de la Asociación General de Iglesias Bautistas son en realidad creyentes de los ‘Cuatro Puntos’ del Calvinismo”. La creencia de negar un punto y aceptar los otros cuatro ha sido catalogada por los Calvinistas de los “Cinco Puntos” como una “bendita inconsistencia.” Ellos están correctos.  Vamos a ver que cada punto es una consecuencia lógica de los otros anteriores.  No es posible ser un Calvinista y mantener una creencia limitada a solamente “Cuatro Puntos”.

El conocimiento previo de Dios, la predestinación, elección, decisión humana, la soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre, son misterios que van más allá de nuestras habilidades para comprender.  Por lo tanto, muchos alegan que estos conceptos deben ser aceptados sin necesidad de entenderlos y tampoco sin necesidad de reconciliar los aparentes conflictos.  Una ilustración que es usada repetidamente es que a medida que nos acerquemos a la puerta del cielo veremos unas palabras escritas encima de tal puerta que dicen: “Cualquiera que esté al frente puede entrar”, pero una vez que uno ingresa veremos las palabras: “Escogidos en Él desde la creación del mundo”.  Respetamos los muchos líderes religiosos que continúan ofreciendo tal explicación y la aceptan como si fuera suficiente.  Sin embargo, existen numerosas razones para no aceptar tal popular posición.

Para empezar, la intención de Dios ha sido que todos entendamos Su Palabra en vez de envolvernos en un “misterio” acerca de partes vitales y cruciales de la Biblia.  Él nos ha dado la Sagradas Escrituras para que aprendamos.  Acerca de la Palabra de Dios el Salmista dijo: Lámpara es a mis pies Tu palabra, Y lumbrera a mi camino”. (Salmo 119:105), y lo es para cada uno de nosotros hoy en día.  Pedro reconoció que en las Escrituras existen “cosas que son difíciles de entender” y nos advirtió que algunas veces las Escrituras son torcidas por algunos, resultando en su propia destrucción (2 Pedro 3:16).  Dios nunca ha sugerido que existan algunas partes de las Escrituras a las que no debamos entender completamente.  Y aunque hay pasajes en la Biblia que tratan de temas difíciles podemos decir con completa confianza que la Biblia misma clarifica estos temas.

La historia de la iglesia desde sus comienzos ha tenido sus conflictos de interpretación, incluyendo el evangelio mismo.  Numerosas herejías destructivas han surgido y han sido vigorosamente opuestas. Ni Cristo ni sus apóstoles nos han ordenado que aceptemos ciegamente diferentes puntos de vista en las partes esenciales del evangelio, sino que se ha indicado a los creyentes a “que sigan luchando vigorosamente por la fe encomendada una vez  por todas a los santos” (Judas 3). Eso también se aplica a los creyentes de hoy en día.

También tenemos que tener en cuenta que la intención del Señor no ha sido el desalentarnos o disuadirnos de tratar de entender el conocimiento previo de Dios, la elección, la predestinación y la responsabilidad del hombre y como es todo esto unido en el mensaje divino y Su soberana gracia.  Aunque nunca vayamos a ver toda la iglesia en perfecto acuerdo, cada uno de nosotros es responsable de entender los temas de la Biblia lo mejor posible, a través de estudio diligente y así poder ayudar a otros en el proceso.

Dios nos ha llamado para que lo busquemos y así poder conocerlo, aunque como Él nos dice: “Mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos…Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra!” (Isaías 55:8, 9).  Indudablemente, a medida que conozcamos más a Dios, entenderemos Su Palabra y Su voluntad más completamente.  Dios es nuestro Salvador, el conocerlo significa vida eterna con Él (Juan 17:3).  El conocer a Dios incluye un profundo entendimiento de lo que Él nos ha revelado en Su Palabra.

Nosotros tenemos que vivir como Cristo dijo (citando Su propia declaración de YO SOY a Israel a través de Moisés en Deuteronomio 8:3), y “no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).  Salomón dijo: “Cada Palabra de Dios es pura” (Proverbios 30:5).

Por lo tanto debemos considerar cuidadosamente e intentar el entender cada palabra.

Se ha dicho que existe un entendimiento general entre los Calvinistas y los que no son Calvinistas y que en lo que se refiere al evangelio de nuestra salvación ambos estamos en completo acuerdo.  Sin embargo algunos Calvinistas no están de acuerdo con esta conclusión declarando que el evangelio Bíblico es Calvinista.  Loraine Boettner declara: “El plan de Dios para salvación, que es revelado en las Escrituras, consiste en lo que popularmente se conoce como los Cinco Puntos del Calvinismo.  La gran ventaja de la Fe Reformada es que la estructura de los Cinco Puntos del Calvinismo es claramente lo que la Biblia nos enseña acerca del camino de la salvación”.  Otros insisten que “si uno no conoce los cinco Puntos del Calvinismo uno no conoce el evangelio sino una perversión de tal evangelio.”  B.B. Warfield declara: “El Calvinismo es Evangelismo en su más pura expresión.”

Esas declaraciones de que los “Cinco Puntos solamente” constituyen el evangelio nos lleva  a analizar el Calvinismo a un nuevo nivel.  Si tanto estudio especial es requerido para poder entender el Calvinismo, y si años de estudio Bíblico todavía nos deja en ignorancia acerca de este tema, y si el Calvinismo es el evangelio de nuestra salvación, entonces, ¿qué va a ocurrir con todas las multitudes que creen ser salvos pero carecen el conocimiento del Calvinismo?  Esta pregunta puede que sea divisiva pero no puede ser ignorada.

Otra pregunta que ha surgido es acerca de la predicación del evangelio a todo el mundo como Dios lo ha ordenado.  Los Calvinistas insisten que su doctrina no disminuye el celo o el entusiasmo con que el evangelio es predicado.  Para apoyar esta declaración, ellos mencionan algunos de los más grandes predicadores y misionarios quienes eran acérrimos Calvinistas, como George Whitefield, Adoniram Judson, William Carey y otros.  Y es verdad que, aunque ellos saben que muchos a quienes predican no están entre los elegidos, algunos Calvinistas sin embargo predican sinceramente para que los elegidos puedan escuchar y creer.

Ciertamente, sin embargo, el celo y el entusiasmo de tales hombres y mujeres en llevar el evangelio al mundo, no es por su creencia en el Calvinismo sino a pesar de tal creencia.  El creer que aquellos que serán salvos hayan sido ya predestinados para la salvación por un decreto dado por Dios, que otros no podrán llegar a ser salvos, y que los elegidos tienen que ser regenerados por un acto soberano de Dios, sin necesidad del evangelio o de cualquier influencia hecha por un predicador, por ninguna fe en Dios de su parte, no produce ninguna motivación para luchar vigorosamente predicando el evangelio.  No importa cómo trata de discutir el Calvinista dando el punto contrario, tal creencia solamente puede disminuir el celo por el cual una persona razonable pueda tratar de alcanzar a los perdidos con el evangelio de Dios.

El evangelio que Pedro, Pablo y los otros apóstoles predicaron era para todos los que estaban en las audiencias a los que ellos hablaban, dondequiera que ellos iban.  No era un mensaje que solamente el elegido pudiera escuchar y creer.  En contraste, el evangelio de Calvino declara que Cristo murió, y que Su sangre fue redimida, solamente por los elegidos.  Esta es la forma que Calvino declara:

“Para muchos esto puede que sea un tema perplejo, porque es difícil creer que en lo que se refiere a la humanidad algunos hayan sido predestinados para la salvación y otros para la destrucción… Acerca de esto podemos decir que aquellos que no sepan que son la gente escogida por Dios, se les puede decir que ellos no serán destinados al   castigo eterno”.

¿Es éste el mismo evangelio que Pablo predicó?  Pablo proclamó a las audiencias:  “Nosotros les anunciamos a ustedes las buenas nuevas respecto a la promesa hecha a nuestros antepasados” (Hechos 13:32). Las “buenas nuevas” del evangelio que Pablo predicaba es el eco a lo que el ángel del Señor le dijo a los pastores el día del nacimiento de Cristo: “He aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo” (Lucas 2:10).  Estas nuevas de gran gozo se refieren a que el “Salvador del mundo” (Lucas 2:11; Juan 4:42) ha nacido.

El evangelio de Calvino, sin embargo, dice que Cristo no es el Salvador del mundo, sino solamente de los elegidos.  ¿Cómo el mensaje puede ser de las “nuevas de gran gozo” para aquellos quienes el Salvador no vino a salvar y para aquellos, cuyos pecados, Él rehusó morir?

¿Puede ser realmente verdad, como dice Arthur C. Custance que: “El Calvinismo es el evangelio y el enseñar Calvinismo es en realidad predicar el evangelio”?  ¿Está el Calvinismo basado firmemente en el texto de las Sagradas Escrituras?  ¿O es tal vez una interpretación peculiar de las Escrituras lo que es requerido para sustentar y justificar tal doctrina?

Nuestra preocupación e inquietud es por la defensa del carácter del verdadero Dios, el Dios de misericordia y amor y en que están “Sus misericordias sobre todas Sus obras” (Salmo 145:9).  La Biblia declara que El Señor “no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”,”pues Él quiere que todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad” (1 Timoteo 2:4).  Este es el Dios de la Biblia, desde el Génesis hasta el Apocalipsis.

Una  exanimación franca y verdadera de temas y tópicos importantes, especialmente del evangelio y de la naturaleza y el carácter de Dios, puede ayudar mucho a todos los creyentes y al cuerpo de Cristo en general.  Es mi oración que nuestra investigación del Calvinismo y verificación con la Palabra de Dios nos lleve a una clarificación, la cual es tan necesaria.

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