Caminando al trabajo
Después de comer un montón en la casa de sus padres, puesto a que quedaba muy poca comida en el refrigerador de su casa y debía aprovechar lo más que pudiera, José se dispuso a irse a su trabajo caminando.
Era un día sábado.
Iba con una sonrisa. Claro: “Barriga llena, corazón contento”.
–Ya estoy haciendo “panzita” otra vez… —Se agarró sus grandes lonjas— Creo que voy a empezar a hacer ejercicio otra vez el lunes, ya me he prometido hacerlo y no he cumplido. Me meteré a un gym… —Se acordó que no tenía dinero— Mejor me pongo a correr por las mañanas… —Se acordó que los perros lo perseguían para morderlo, lográndolo varias veces— Eeemmm… Creo que mejor corro por las noches… —Se acordó cuando lo asaltaron, golpeándolo en la nariz, fracturándosela—… Lo mejor será que haga ejercicio en mi casa, será gratis y seguro.
Esa fue la propuesta que se hizo y pensaba cumplir.
Pero no la cumplió: Esa noche lo invitaron a salir a una fiesta. Salió volando hacia ella.
En una semana más se repetiría el ciclo arriba mencionado.
Era una persona de doblado ánimo, o como se dice en México: “Carrera de caballo, parada de burro”.
CONTINUARÁ…
Por: Alexis Rodríguez
