[El blog de Álex]

Vida diaria – Capítulo 2

Julio 2, 2009 · Deja un comentario

Caminando al trabajo

 

Después de comer un montón en la casa de sus padres, puesto a que quedaba muy poca comida en el refrigerador de su casa y debía aprovechar lo más que pudiera, José se dispuso a irse a su trabajo caminando.

Era un día sábado.

Iba con una sonrisa. Claro: “Barriga llena, corazón contento”.

–Ya estoy haciendo “panzita” otra vez… —Se agarró sus grandes lonjas— Creo que voy a empezar a hacer ejercicio otra vez el lunes, ya me he prometido hacerlo y no he cumplido. Me meteré a un gym… —Se acordó que no tenía dinero— Mejor me pongo a correr por las mañanas… —Se acordó que los perros lo perseguían para morderlo, lográndolo varias veces— Eeemmm… Creo que mejor corro por las noches… —Se acordó cuando lo asaltaron, golpeándolo en la nariz, fracturándosela—… Lo mejor será que haga ejercicio en mi casa, será gratis y seguro.

Esa fue la propuesta que se hizo y pensaba cumplir.

Pero no la cumplió: Esa noche lo invitaron a salir a una fiesta. Salió volando hacia ella.

En una semana más se repetiría el ciclo arriba mencionado.

Era una persona de doblado ánimo, o como se dice en México: “Carrera de caballo, parada de burro”.

 

CONTINUARÁ…

Por: Alexis Rodríguez

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Vida diaria – Capítulo 1

Junio 21, 2009 · Deja un comentario

 Una semana antes…

 

José estaba discutiendo con una niña de vestido rosa en la cocina de su casa (la casa de José, no la de la niña).

–¡El que yo trabaje en un cinema no me convierte en un perdedor!

–Déjame ver si entiendo: Hace dos años trabajas ahí limpiando la basura que dejamos los que acudimos a disfrutar las películas, enmielándote con los refrescos derramados, despegando chicles y oliendo palomitas con mantequilla rancia… No sé qué estaba pensado, ¡en verdad eres un ganador!

El rostro de José se transformó de molestia a ira.

–¡Pues no me importa lo que piense una niña como tú!

–Y si eso no te vuelve un perdedor, entonces sí lo hace que hayas abandonado la escuela, te corrieran tus padres de la casa, no tienes amigos de verdad…

–¡Párale, párale ahí! ¡Yo sí tengo amigos!

–Ah sí… Olvidaba a Jonathán. José puso cara de tristeza.

–Pues… A decir verdad… Jonathán ya no es mi amigo…

–Pues te dejaría al ver lo perdedor que eras, no fuera a contagiarse. Hizo bien.

–De hecho… Yo terminé la amistad…

–¿Sólo porque es negro, judío y gay? ¡Qué racista eres!

–¡No fue por nada de eso! ¡Y me niego a seguir escuchándote!

–Sólo me falta la peor de tus faltas: NUNCA haber tenido novia… La gente rumora…

–¿Rumora qué?

–Pues… Ya sabes… Que tienes “gustos alternativos”…

José agarró una lata que estaba en la mesa e iba a arrojársela en la cabeza a la niña, cuando una voz le preguntó:

–¿Qué piensas hacer con esa lata?

José volteó y vio que se trataba de su Tía Chuyita.

–¡Tía Chuyita –José se alegró al verla– ¡Cuánto tiempo sin verte!

–Deja de hacerte güey y dame esa lata… La necesito para preparar la comida –Y diciendo esto se la arrebató de las manos—Tu madre va a matarme si no me apuro a hacerla. Y eso de que hace mucho no me ves es porque vivo al lado de con tus padres y desde que te corrieron ya casi no te asomas por aquí.

–Perdón Tía… He tenido que alejarme para pensar bien las cosas…

La niña, poniendo una cara angelical, le dijo a la Tía Chuyita:

–Ya me retiro señora. Gracias por salvarme de este hombre malo. Hasta luego.

La niña se fue, despidiendo dulzura.

José no podía creer el cambio de la criatura.

–¡Esa niña es el demonio encarnado!

–¿Y quién no lo es a esa edad? Déjala…

–Por cierto Tía… ¿Quién era esa niña?

–Ni idea. Nunca la había visto.

 

CONTINUARÁ…

Por: Alexis “Álex” Rodríguez

:)

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Vida diaria – Introducción

Junio 20, 2009 · Deja un comentario

Un nuevo comienzo

José se despierta. Se encuentra en su cama, la misma cama que le regalaron sus padres el día que lo echaron de su casa.

Sus ojos rojos nos hacen notar su sufrimiento. Le duelen los ojos de tanto llorar una noche antes.

Perdió lo que más amaba.

Tirado en su cama piensa qué es lo que va a hacer: Dejarse morir o seguir viviendo y volver a comenzar.

Sólo desea una señal de qué hacer porque no le quedan fuerzas para seguir.

El aroma de unos tacos al pastor entra flotando por la ventana y finalmente se introduce en sus fosas nasales. Entonces se reincorpora y decide seguir viviendo solamente por probar (¿tragar?) esas delicias aceitosas.

Definitivamente el amor de un hombre comienza por el estómago.

 

COMIENZA…

Por: Alexis “Álex” Rodríguez

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